Superpín
Peña Bética

Deportes

Los marcheneros Titín Fraile y Rafi Sanz se encuentran en Marruecos cruzando en bicicleta de montaña de Norte a Sur la cordillera del Atlas, en cinco etapas que se desarrollarán durante toda la semana y en las que habrán de superar todo tipo de obstáculos en las más recónditas montañas de hasta 3.800 metros de altura. Titín nos cuenta su experiencia en territorio marroquí, donde ha escalado auténticas paredes en diversas ocasiones. Nos habla del trato hospitalario de los nómadas bereberes, un modo de vida fascinante que transmite paz y unos paisajes de gran mezcolanza con montañas semiáridas y preciosos oasis.


Titín Fraile, marchenero, 43 años, forma parte del club 8'30, pero siempre ha sido conocido por su afición a la montaña y a la escalada. Los Picos de Europa, los Pirineos, Sierra Nevada, e incluso las cordilleras marroquíes, son territorios conocidos para él, y quién se la ha jugado escalando paredes no va a ser menos ahora en el BTT de aventura que la empresa Alventus organiza a través de la cordillera del Atlas marroquí desde 1993 con el apoyo inicial del prestigioso ciclista Marino Lejarreta y en la que en su segunda edición ya estuvo a punto de participar este aventurero marchenero, que llega al país vecino con la moral por las nubes después de marcar junto a su compañero de equipo el mejor tiempo en Ronda, si bien la inclusión de pruebas como tirolina, tiro con arco o algunas por el estilo, mermaron las posibilidades de triunfo.

Esta vez se trata de cinco etapas con un total de 380 kilómetros, placer para los sentidos y bicicleta pura, con tramos cronometrados dentro de cada etapa para quienes deseen optar al triunfo. Pero fundamentalmente en esta ocasión, dentro de la dureza de la prueba, se trata de disfrutar del paisaje y de lo que implica el viaje. Titín estuvo en Marruecos hace 20 años por primera vez y desde entonces recuerda su encuentro en un oasis del desierto con un tuareg con 23 cofres llenos de plata y todo un negocio de pan, té, almendra... y "todo lo que quería eran las zapatillas de deportes, quería un trueque por las zapatillas de deportes que llevaba, le llamaba la atención por los colores".

Fue la primera pero no la única anécdota que le ha ocurrido a Titín, que ha llegado junto a Rafi Sanz viajando en coche hasta Tarifa, luego en barco hacia Tánger, y de ahí a Marrakech de nuevo en coche por 600 kilómetros de autopista, para posteriormente desplazarse 300 kilómetros junto al resto de participantes en furgonetas hacia el norte del Atlas, donde la prueba comenzará hasta finalizar en el límite del desierto del Sáhara. "Las condiciones de temperaturas son buenas pero en determinados lugares de altura podemos llegar a los cero grados de noche", indica Titín.

"El Atlas es un terreno semiárido, muy verde en los lechos de los ríos, que tienen bastante caudal", afirma el marchenero, que sabe de primera mano como son los cañones del Atlas y los extensos caminos de tierra por los que ha escalado y por los que pasará también la prueba ciclista. "Por las alturas de 3.500 metros llegas a ver pueblos nómadas, que se instalan allí en la primavera-verano", caso de los bereberes mahometanos, cultura originaria de Marruecos.

Por aquellos lares se desarrollará este Raid Trans Atlas 2009, en el que camiones de la organización se encargarán de llevar las intendencias y montar haimas con comedores para los participantes y tiendas de campaña para cada dos participantes en las que éstos pasarán las noches. En estos campamentos habrá de "engrasar las bicicletas para el día siguiente, o buscar el río más cercano donde te puedas lavar o manantiales para llenar las botellas de agua", pero éstos no son impedimentos para Rafael Sanz ni para Titín, pues "me gustan más estas carreras que las competiciones normales, la montaña es mi pasión, de hecho este Raid Atlas se disputa con el espíritu de los antiguos París Dakar, como una experiencia para la aventura más que para la competitividad, hay que tener en cuenta que un accidente en pleno Atlas sin recursos, médicos como tenemos aquí, sin vías de comunicación cercanas, en aldeas donde no existe agua potable ni electricidad, no debe ser nada agradable, de hecho los tramos cronometrados serán casi todos en subida para evitar caídas graves".

Los obstáculos que se podrán encontrar los marcheneros en la parcela deportiva son muchos "pasando por el deshielo de las montañas, hasta desprendimientos de rocas o que la pista (terreno) lo haya ocupado un río y hayas de dar una vuelta de kilómetros para salvarlo". Para ello, cada noche de competición existe una reunión entre los participantes y organización, con insistencia en cuestiones de orientación, localización por balizas, mapas.

Titín considera el paisaje del Atlas "precioso, en constante transformación, en invierno llega a haber nieve, si a alguien le enseño una foto y le digo que es el Himalaya es capaz de creerlo". Por aquellos lugares sus habitantes "viven de lo que da la tierra, de los huertos, del ganado" y convivir con las poblaciones del Atlas "es enriquecedor, jamás nos hemos encontrado quien no nos lleve de la mano a tomar té en sus casas que es un rito muy habitual, nos saludan, nos hablan, nos preguntan como estás, es increíble la paz que transmiten, merece mucho la pena conocer todo esto, son gente muy acogedora que jamás piden nada a pesar de las condiciones en las que viven, te dan todo su cariño, te transmiten sus vivencias, es impresionante".

En otras aldeas enclaves más propios del turismo, "a pesar de que sean igualmente pequeñas localidades, hay quienes se ofrecen a ser guías, alquilar mulas para desplazarte, se ganan la vida como pueden, llegas a ver niños con sabañones en los pies cruzando por aquellas montañas en invierno para ir al colegio".

La aventura ya ha comenzado para estos dos marcheneros, Titín y Rafael, la experiencia del primero y la juventud del segundo cuentan con un elemento denominador común y principal para hacer una experiencia inolvidable de esta prueba de aventura, las ganas de vivirla, de recorrer una cordillera entera y de sentirse llenos por lo deportivo y lo extradeportivo. Suerte para los dos.

En el enlace que les exponemos a continuación pueden ver la experiencia de otros aventureros que han participado en el Raid Trans Atlas. 

http://www.alventus.com/v3/index.php?option=com_content&view=article&id=228&Itemid=431

Les detallamos el circuito por etapas que se viene desarrollando desde el lunes:

Día 12: Etapa Agouti – Zahouia Ahansal: 73 kms.
Hoy nos levantamos temprano, comenzaremos a saborear plenamente el paisaje y el ambiente de estas fabulosas montañas. Desayuno y preparación de las bicicletas, comienzo de la ruta en btt. Etapa para entrar en contacto con el magnífico ambiente de las montañas de Marruecos. Rodaremos por una preciosa pista preludio y buen sabor de boca de lo que será éste Raid Trans Atlas. Paisaje soberbio de grandes montañas, bosques de sabinas centenarias, superamos algunos desniveles y pequeños puertos hasta llegar a la pequeña población de Zahouia Ahansal, situada en uno de los lugares más recónditos del Atlas. Las construcciones de adobe son una de las más bellas de los pueblos de montaña de Marruecos. Acampada a orillas del río Ahansal.


DIA 13: Etapa Zahouia Ahansal – Anergui. 83 kms.
Nos adentramos en el corazón del Alto Atlas Central. Paisaje de gran belleza. Bosques de pino de Aleppo y sabinas. Buena pista al principio que supera fuertes pendientes tras abandonar el lecho del río. Pasamos por la llamada “Catedral de las Rocas”, un auténtico monumento natural, a semejanza de las montañas de Yosemite (California). Una descomunal montaña emerge solitaria y desgajada de la cordillera axial formando un impresionante murallón de verticales paredes por casi todos sus lados. Tras la Catedral nos adentramos en las impresionantes Gargantas del Asif Melloul. La pista, ahora con mucha piedra, se abre paso como puede por entre los dos grandes tajos de la montaña. Ojo al pedalear y prestar atención a los precipicios. Por lo demás de seguro que estaremos en alguno de los más bellos impresionantes lugares que antes hayamos estado. Pedaleo entretenido salvando el río a través de algunos puentes de madera hasta llegar a las primeras casas de pueblo de Anergui. Este pueblo, situado en un lugar muy recóndito, pasa largas temporadas incomunicado por la nieve. Acampamos junto al río y los preciosos huertos del valle. Un buen té de seguro nos reconfortará de esta exigente etapa. Cena.

DIA 14: Anergui – Casa Forestal de Tasseent.  54 kms.
Hoy vamos a encarar uno de los grandes “puertos” de este Raid, ascenderemos por una pista que zigzaguea salvando fuertes pendientes hasta coronar el alto situado a 2.800 m.s.n.m. Desde el puerto la bajada nos lleva a rodar por altiplanos solitarios para tras pasar por varias aldeas volver a ascender un nuevo puerto sobre los 2.600 m. y hacer una fuerte bajada hacia la Casa Forestal de Tassent. Aquí nos espera un idílico oasis de montaña, río y árboles en donde tendremos una nueva acampada. 

DIA 15: Casa Forestal de Tasseent – Plató de los Lagos –  Agoudal. 63 kms.
La cuarta etapa nos lleva a uno de los lugares míticos y claves del Alto Atlas, el llamado “Plató de los Lagos”. Por el puerto de Tinirzin (2.800 m.) accedemos a este impresionante lugar. Estamos en el medio del Alto Atlas Central, en un lugar de belleza salvaje y solitario donde  brillan como dos gemas lapislázuli los lagos Isli y Tislit. La grandeza del lugar se asemeja a las grandes planicies del Asia Central; un lugar verdaderamente hermoso. Desde nuestro campamento escalamos ese primer puerto para descender hacia los lagos. El paisaje a partir de aquí ha cambiado ya profundamente, se hace más desértico, casi “lunar” y comienzan a aparecer las primeras grandes Kasbahs de adobe. Hoy instalaremos el campamento en los alrededores de Agoudal, la aldea más alta de Marruecos, a casi 2.600 m. A estas alturas estaremos ya habituados a esta vida nómada, los atardeceres, la tertulia, las fogatas del campamento, los cielos estrellados, la cena en la Jaima…

DIA 16: Agoudal – Gargantas del Todra. 73 kms.
Encaramos la última jornada. La pista, ahora muy buena, asciende un nuevo “puerto”, se trata del Tizi Terhouizine, de 2.700 m. Tras coronar el puerto el paisaje se humaniza y comienzan a aparecer muchas aldeas y kasbash, aparece el asfalto y rodamos por una pequeña y bonita carretera. Tras Tamtatouche nos adentramos en las afamadas Gargantas del Todra. Con la llegada a las Gargantas finaliza este Raid, de seguro que contentos por el reto terminado pero, también de segura, con la nostalgia de los días pasados en estos impresionantes parajes.

Suscríbete al canal de Youtube