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faustino medalla

 

 

Fue el viernes 7 de agosto de 1992 en el antiguo Pabellón del Joventut de Badalona, escenario de tantos éxitos del baloncesto nacional y reconvertido para la Olimpiada en sede de los combates de boxeo, donde un marchenero de 17 años tocó la gloria al conseguir la medalla de plata en la categoría de menos de 57 kilos tras vencer en semifinales al bielorruso Ramazi Paliani, con una auténtica exhibición de técnica e inteligencia . Treinta años después el sueño se desvaneció y Faustino Reyes no supo encajar los golpes bajos que da la vida.


Desgraciadamente el escenario actual es bien distinto. Hoy en el Pabellón que habita Faustino las cuerdas del cuadrilátero son las rejas de la celda y los desconsolados pasillos del Centro Penitenciario Sevilla II con sede en Morón de la Frontera, donde cumple condena. Nada que ver con aquellos estrechos pasillos del Pabellón badalonés que conducían a los vestuarios, hasta donde bajaron aquel día el entonces rey Juan Carlos y el ministro Pérez Rubalcaba para felicitarle, ante el orgullo de una madre descalza, sorprendida, al tiempo que inmensamente feliz.
 
 
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Aquel día, quien suscribe este reportaje, tuvo la suerte de departir con esa madre feliz y con Fernando Serra, un padre más que un entrenador para el púgil marchenero. Tanto fue así que tras alejarse de él, y aunque tuvo oportunidad de reconciliarse antes de su muerte, ya nada sería igual en la vida de este marchenero que emigró a Almería junto a su familia con once años, para regresar y afincarse de nuevo en Marchena años más tarde.
A pesar de que Pombo fue el seleccionador nacional elegido para los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, Serra siempre estuvo al lado del "Niño", hasta la final que perdió con un experimentado alemán Andrea Tews, intratable a lo largo de los tres asaltos, a pesar del extraordinario ambiente en favor de Faustino, arropado por un numeroso grupo de familiares y  amigos marcheneros que se hicieron en microbús los casi mil kilómetros que nos separan de la localidad barcelonesa para estar a su lado. El olvido del protector bucal y las botas fue la anécdota de esta final, son sabor agridulce, porque como coreaba el Pabellón. "no pasa nada, la plata está ganada".
 
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Treinta años después, con Teodora su abnegada madre, hemos recordado aquellos momentos inolvidables. Cada mañana en la céntrica calle San Pedro desayuna junto a sus hermanas Reme y Luisa, cada día nuestro saludo se ha convertido casi en un rito y cada día, a pesar de intentar lo contrario, su cara denota un rictus de tristeza, como no podía ser de otra manera.  Tristeza que se rompe al recordar aquel 7 de agosto de 1992 y el posterior homenaje que se le brindó en Marchena, que constituyó un auténtico fenómeno de masas, y en el que todos los clubes y asociaciones deportivas de Marchena le felicitaron por su proeza. La anterior recepción en el Ayuntamiento y la posterior celebración de una velada internacional completaron los actos organizados en su honor.
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Al terminar su café Teodora emprendía camino hacia una entidad bancaria para "cobrar los 280 euros que cada mes le ingresa la Federación Española de Boxeo" y que puntualmente se encarga de llevarle hasta el centro penitenciario. Esta vez el dinero irá acompañado "de unos guantes, unas manoplas y unas vendas que he me ha pedido, porque allí sigue practicando el boxeo".
Aquel niño de 17 años, se ha convertido en un hombre adulto de 47. Dentro de tres años, al cumplir los 50, Faustino recibirá el premio económico o pensión vitalicia que otorga CaixaBank a los medallistas españoles. Según nos cuenta su madre, su pensamiento está en volver a Almería para quedarse allí definitivamente.  Atrás quedaron luces y sombras, capítulos largos y personales, momentos mejores y otros para olvidar. Preferimos quedarnos con la cara de asombro y la sonrisa de aquel adolescente, cuando encarábamos la salida del Pabellón badalonés, al recordarle esas tostás con manteca que tantas veces disfrutó en casa los Cortina, en las humildes viviendas de su "Incubadora".
Les dejamos con los enlaces del vídeo de las semifinales y del amplio reportaje que publicamos cuando la medalla de plata cumplía la veintena de años
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