Cultura

El grupo Overbeat, tributo al pop británico español de los 60 y los 70, ofreció un magnífico concierto ante una sala Akasha completamente llena para la ocasión. El heterogéneo público pudo disfrutar de auténticas joyas de la época, un repertorio de canciones de sueños, de amor, de entusiasmo y de verdadero valor universal, con una recreación enormemente fiel por parte de este grupo sevillano, entre ellas, composiciones de Monkee, Jackie De Shannon, Los Ángeles, Los Brincos o The Byrds, entre otros.  ¡Que nunca falte esta maravillosa música!


No es muy habitual hoy en día disfrutar de esa esencia del pop en la que anoche se sumergió la sala Akasha, verdaderamente impresionante en su apuesta por la más variada calidad musical de todos los tiempos y estilos. Con influencia de Los Escarabajos, grupo del que varios componentes forman o han formado parte y con el sello Beatles en el escenario, este grupo tributo Overbeat, uno de los más famosos de España y Europa, estuvo presente en Marchena para deleitarnos a golpe de esa música tan auténtica, tan verdadera, tan salida de los sentimientos sinceros y tan llena de mensaje y abierta al mundo como el pop de los 60 y los 70.

Y es curioso ver disfrutar a gente que en esa época no había ni pisado el mundo, entre los cuales modestamente me incluyo, y lo que me lleva a pensar que esa grandeza de la posteridad la tienen muy pocos, y dentro de esos pocos, hay muchos genios del pop de los 60 y los 70 que se la han ganado a pulso y son recreados en estética e instrumentos por grupos de la talla de Overbeat, con experiencia y categoría demostrada a lo largo de escenarios nacionales e internacionales, y a eso, sólo caben decir dos cosas, que son muy muy buenos, y que es un placer que hayan tenido la deferencia de venir a nuestro pueblo y sentirnos afortunados de escucharlos, de verlos con sus chaquetas y camisas de la época, o instrumentos que reproducen fielmente esos sonidos que movieron un mundo más optimista, más entusiasta exactamente.

Va en concordancia el I´m believer, yo soy un creyente, o un soñador, canto al descubrimiento del amor, del grupo The Monkees, y que es la propia canción con la que suena de fondo la web de la sala Akasha y le da ese sentido de recuperación musical de lo mejor de aquellos años, que nunca sonará a viejo ni a antiguo, porque es música llena de entusiasmo y de contenido y por eso suena aún hoy en día y la escuchan incluso gente nacida ya avanzados los 80, eso es muy grande, eso es un fenómeno digno de estudio. Este I´m Believer fue uno de los temas más celebrados por el público en la noche de ayer, donde por supuesto no se olvidaron de Beatles o Elvis Presley, entre otros míticos.

http://www.youtube.com/watch?v=XfuBREMXxts

http://www.youtube.com/watch?v=aNopQq5lWqQ

 

Del entusiasmo a esa melancolía dulce de "Turn, Turn, Turn", del grupo "The Byrds", con ese tantaneo musical tan grande en el recorrido vital, con ese reflexivo romanticismo o ese romanticismo filosófico de buscarle a la vida en cada vuelta su significado, de interpretarl en todas sus facetas, en todos sus estados de ánimo, y la capacidad para admirar cada uno de ellos:

A time to be born, a time to die
A time to plant, a time to reap
A time to kill, a time to heal
A time to laugh, a time to weep

Un tiempo para nacer, un tiempo para morir,

un tiempo para plantar, un tiempo para cosechar,

un tiempo para morir, un tiempo para curar,

un tiempo para reír, un tiempo para lamentar.

 

Sonaron temas de Los Brincos y del grupo granadino de los años 60 Los Ángeles, que bien pudieran ser por el estilo los Monkees de los sesenta en España, aunque un poco más calmados, o la preciosa y soñadora canción When you Walking in the room, en esa nueva etapa de música desenfadada y entusiasta con el deje tan singular en la voz de Jackie De Shannon.

http://www.youtube.com/watch?v=5JRv6iCCYQo

Siguieron bien avanzada la madrugada demostrando Overbeat que son un grupo con tacto y con una cultura musical amplia, universal, bien trabajada y que la ponen al servicio del público; anoche, en la sala Akasha, donde se demostró más que nunca, que el susurro es música...o que la música es susurro.