Cultura

Debería ser Navidad al menos una vez al mes para poder presenciar un concierto de la Coral Polifónica Juan Navarro de Marchena, que anoche deleitó en la capilla de Santa Clara, completamente llena, transmitiendo paz y armonía con su música. Se ha incorporado una mayor presencia de voces masculinas a la Coral, que le han hecho ganar en conjunto y equilibrio, magníficamente dirigida por Francisco Javier Alonso.



El ambiente de recogimiento, el frío de la noche de diciembre, y las voces de la Coral Polifónica Juan Navarro de Marchena. Todo en su sitio para pasar una noche de Navidad realmente auténtica, que es donde reside el valor de esta Coral.


Comenzaron con Dadme Albricias, para continuar con el Regina Caeli, La Noche y el Pastorcico. Aleluya fue un cúmulo de voces enérgicas y vertiginosas para continuar con Fuentecilla que corres, Hacia Belén o Arre burra, además de con villancicos populares que en este tramo de concierto le dieron un tono más alegre a la velada.


En todo momento se coordinaron con fluidez las voces, unas con mayor protagonismo de las masculinas, otras de las femeninas, según las características del villancico en cuestión, y siempre con gradaciones suaves, como el vuelo de las palomas, espléndidamente dirigidas por el temple del director Francisco Javier Alonso, que también ha hecho propio algo fundamental para una coral en la que la fuerza de las gargantas lo es todo, mantener el ritmo con tantaneos de las voces secundarias en cada villancicos, todos ellos muy adecuados y en su momento justo.


Los tres villancicos del final fueron elegidos para la ocasión. Nada más y nada menos el Adeste Fideles, todo un clásico, y los sensacionales “El Tamborilero” y “Ya viene la Vieja”, este último con gradaciones en crescendo y especialmente en decrescendos hilvanados al milímetro. Este tramo final sirvió para levantar al público de sus asientos y despertar grandes ovaciones.


Antes de despedirse el coro, el veterano componente Antonio Álvarez deseó próspero 2010 a todos y presentó un tema fuera de programa al respetable; “El Menú de Navidad”, donde con el estilo coral característico, se le imprimió una letra llena de sentido del humor que aplicada a los estómagos hubiera dado de comer a más de uno hasta 2015.


Finalmente, Francisco Javier Alonso, el austero y humilde director, dedicó el “himno de la Navidad”, como muy bien denominó el “Noche de Paz” a todos los asistentes.  Para que no se queden con las ganas, les reproducimos un vídeo de los muchos que hay colgados en estas fechas, de la actuación de la orquesta Camerata Amadeus con el coro Famaf, interpretando precisamente este tema.