Cultura

El homenaje al artista Manolo Caracol que se brindó ayer en la sala Carrera demostró que, cuando menos se espera, el flamenco a veces es pura improvisación. Ante el retraso de la llegada del cantaor El Polaco, el percusionista marchenero Juan Antonio Suárez, presente entre los espectadores, no dudó en coger el cajón y acompañar a la joven pianista flamenca sevillana Laura de los Ángeles, del barrio de la Alameda de Hércules. El público se sorprendió de que dos artistas que jamás habían tocado juntos transmitieran una sintonía tan grande en ese compás de espera que se hizo, sin duda, más corto. Sobre Caracol, el conferenciante, José Manuel López Mohiño, destacó el "aire del sur" que le dio a la copla siempre jugando entre los límites de este género y del propio flamenco.


Buena carta de presentación de la artista sevillana en Marchena, antes de presentar su disco, el Callejón de Laura, en el Teatro La Villa de San José de la Rinconada el 2 de diciembre a las 21:00 horas. Y se han de dar prisa, porque además de ser muy recomendable escuchar los sones del piano flamenco, calma y pasión mecidas a la par, las entradas se están agotando. No es para menos, si para rematar faena, De los Ángeles cuenta con la limpieza y la profundidad de guitarra de Antonio Carrión, la cantaora Rocío Márquez  y el taconeo de Javier Heredia en las colaboraciones.


Vayas bulerías "Al compás de la plazuela" y tangos se marcaron Laura y Juan Antonio en la sala Carrera en el mediodía del domingo, para quitarse el sombrero. Pueden escuchar el siguiente enlace de vídeo para comprobar la soltura y la chispa que imprime al piano esta artista autodidacta con tan sólo el grado elemental de Conservatorio:


http://www.youtube.com/watch?v=FS9Cr3AF5VY


El acto de homenaje a Manolo Caracol había sido previamente presentado por José Manuel López Mohiño, reconocido estudioso del flamenco y ex directivo de la Federación Provincial de Entidades Flamencas, que comenzó su discurso destacando la "gran amistad" que le une con el concejal de Cultura del Ayuntamiento de Marchena, Antonio Calle, con el que intercambió piropos expresándole "te quiero" y prosiguiendo que para él es un honor estar en Marchena, "cuna de grandes cantaores y tocaores".

 


El conferenciante no quiso entrar en detalles bibliográficos para hablar de Manolo Caracol, y destacó sus raíces gaditanas de familia de cantaores, bailaores y toreros desde el siglo XIX, comenzando por la anécdota de que el apelativo le viene de cuando su padre tiró un pelotazo jugando a la olla de caracoles en casa de su tía y la tía le dijo "sabía que esto iba a pasar, caracol". 


López Mohíno reseñó el comienzo en el cante de Manolo Caracol, de la mano de su amigo Antonio Chacón y, respecto a la época en la que le tocó despuntar, desde finales de los años 20, destacó el contexto de relanzamiento del fandango y especialmente la aportación al flamenco de las obras teatrales que representó el artista en la España de la posguerra hasta llegar a la pregunta que centró su discurso: "¿Manolo Caracol fue copla o flamenco?".


Él mismo se respondió que "la copla es un bolero, pero en el sur tiene otro aire, otro amague", para culminar que "nos olvidamos de que el flamenco es algo más que nuestro comportamiento del ser y del estar, por lo que, no podemos elegir, Caracol creó copla pero la aflamencó como hacemos la gente del sur".


La tarde se cerró con la actuación de El Polaco una vez que ya llegó desde Málaga, donde previamente había viajado desde Ceuta, con la guitarra de Manuel Herrera y el piano  flamenco de la jovencísima Laura de los Ángeles.