Cultura

El holandés Gustav Leonhardt puso en pie al público que acudió anoche a San Juan a escuchar su concierto, el último de la Academia de Órgano de Andalucía, después de que Andrés Cea anunciara el martes el fin de las subvenciones de la administración autonómica a este proyecto que se ha desarrollado durante los diez últimos años con estas jornadas cumbre en Marchena. Para los espectadores, no pudo haber mejor colofón a esta trayectoria de la academia, en un concierto de una sonoridad majestuosa.


Efectivamente, escuchar a Leonhardt, 81 años y reconocida trayectoria internacional, fue como si Don Juan Ramón pusiera el mejor CD musical con el que cuente en la Iglesia cuando ofrece los cultos, pues la limpieza y la claridad con la que se escuchó el concierto fue impresionante. Tocó desde el órgano más pequeño y sonó como si lo hubiera hecho desde el más grande, siendo sobrio, imaginativo, rápido, pausado, según el tema, utilizando todos los registros y sacando el máximo jugo al instrumento.

La soltura con la que Leonhard tocó anoche fue el punto y final a estos diez años, con más de un centenar de personas en San Juan que durante varios minutos en pie aclamaron al holandés, una auténtica institución en el mundo del órgano. Así poco a poco fueron sonando temas de Bernardo Storace,Johann Pachelbel, Domenico Zipoli, un total de 13 piezas hasta cerrar con la Tocatta Prima de Muffat.