Cultura

El cantautor hispanobelga de raíces marcheneras e instalado en Marchena Paco Narváez, actuará a partir de septiembre todos los miércoles en el recinto sevillano por excelencia de cantautores y promesas del flamenco, La Carbonería de la capital hispalense, donde tras presentar su disco Dime que Cante, ofrecerá conciertos en los que se verá el fruto maduro de este interesantísimo trabajo musical en el que alterna canciones de reconocimiento a las víctimas del golpe franquista con canciones poéticas y llenas de referencias al colorido de Andalucía. El cantautor actúa previamente en la Bahía de Cádiz el próximo lunes y en el Bar La Esquinita de Morón de la Frontera el viernes 15 de agosto.


Ante estas próximas actuaciones, hemos querido conversar con el cantautor, cuyo disco ha salido hacia adelante con el patrocinio de La Caixa, Construcciones Bellido y un apoyo municipal de 1.200 euros y "un concierto por confirmar", afirma el artista, al que le haría "una gran ilusión ofrecer un concierto para todo el pueblo de Marchena", más allá de los que ha interpretado para la barriada de San Juan o en las jornadas para la Recuperación de la Memoria Histórica. Ahora La Carbonería, con el apoyo de su alma mater Francisco Lira, le da la oportunidad de brindar su música al variopinto público que puebla el recinto cultural y musical sevillano, del que hay representado un dibujo en la contraportada del disco y donde ya ofreció gotas en junio para presentarlo el próximo 1 de septiembre oficialmente en este enclave sevillano.

Pero el punto de referencia de la canción de Paco Narváez (Bélgica, 1962), ha sido un tema que ha supuesto un auténtico reconocimiento lleno de verdad y justicia a las víctimas del 36 y contra las críticas sin escrúpulos a quienes casi un siglo después reclaman su legítimo derecho a saber del pasado y en algunos casos encontrar los cuerpos de sus familiares; Marchena 1936: "que nadie diga que esto es remover el pasado, que nadie diga que esas heridas ya se curaron, enterrando las balas pensaron que se quedarían mudos, pero fueron semillas y aquí estamos el fruto maduro", reza la canción.  Para Paco es "una satisfacción que se haya convertido en un himno para todas estas personas, no sólo en Marchena, incluso me lo han pedido en diversos actos, ahora para uno de un monolito en La Macarena en el que participa el Ayuntamiento de Sevilla".

Marchena 1936 relata sin entrar en pormenores la historia de sus abuelos fusilados en "una historia tremenda" de la que como muchos marcheneros sólo ha podido saber desde hace años. A él se lo cargaron por "hacer pan voluntariamente para los desempleados", algo necesario y habitual en época de carestía que acabó con su asesinato. A su abuela "la llamaron las autoridades religiosas el día de la Virgen en agosto como a muchas mujeres para perdonar a quienes tenían algo que temer, aquello acabó en el paseíllo al cementerio".  El delito de su padre fue "coger unas pocas aceitunas prietas y recibir por ello un palizón de la guardia", tras lo que decidió huir de España.

En el disco hay canciones como éstas y "la carta de Julia Conesa", una de las Trece Rosas con cuya humillación y fusilamiento los golpistas festejaron la victoria franquista en agosto del 39 en Madrid. Para Narváez, una de las frases pronunciadas por Conesa antes de ser fusilada, y también escrita en su carta de despedida, supone "el desencadenante" de todo el movimiento de recuperación de la memoria histórica. "Salgo sin llorar, pido que hagáis lo mismo..."inocente muero y pido a mi gente que mi nombre no se borre en la historia".

Paco alterna estos temas "de mensaje sociológico fuerte con canciones de amores y un trato de especial cariño a las letras de poetas marcheneros como Sotero Vázquez o Jesús Solano, de fuerte componente andaluz". También incluye poemas de la marchenera Ana María Valencia y de un poeta jiennense. De hecho en estas canciones habla de jazmines, flores, amor, luces y brisas de nuestra querida Andalucía en la que Narváez no entiende "como el PA con las bases en las que precisa que Blas Infante fue asesinado por falangistas, no elimina los símbolos franquistas de Marchena, después del análisis tan documentado que ha sacado la Comisión Municipal" de Dignificación y Recuperación de la Memoria Histórica.

En todo caso, el disco trata de "realizar una aportación cultural con canciones que la gente necesita, y con el propósito siempre de decir algo", señala Narváez como pautas de su forma de componer y cantar en todo momento. El disco incluye además una canción a su hija Violeta, "para que tarde en repetirse el síndrome del padre apenado por el niño que se va", en referencia a la reciente independencia personal de su hijo mayor.  También está presente "la dicotomía" que se produce en Sevilla en Primavera entre amantes y no amantes de la Semana Santa, con un toque de música dj que propicia un toque de improvisación musical. Hay que recordar que el estudio Digital Dos de Dos Hermanas ha grabado este disco con la percusión de Antonio Sánchez "Ñito" y que Narváez está dispuesto a recibir la colaboración de un segundo músico para segunda melodía, bien segunda guitarra, saxo, violín...para enriquecer su producción musical.

http://www.myspace.com/quecantedime

En los próximos discos, Nárvaez tratará de expresar, como en cada canción y cada letra, "convivencia y sentimientos y valores humanos". Para el próximo disco volverá a incluir referencias a Andalucía, a su poesía y a su canción, con una letra a Carlos Cano incluida, probablemente, y lo alternará con un tema vinculado con los derechos humanos, en este caso, las condiciones de vida de los niños brasileños de la calle.

Tema social y amor por Andalucía, humanidad y estética, se entrelazan en la obra de Paco Narváez como constantes vitales. No es por ello de extrañar su debilidad por Silvio Rodríguez, al que considera su inspiración musical, por la nueva canción francesa de los 70, o por la canción del cantautor chileno Víctor Jara. No se nos ocurre mejor forma de resaltar el paralelismo del fondo del mensaje de Narváez y Jara que con un fragmento del Manifiesto del cantautor chileno, del que el marchenero se siente "orgulloso" por haber sido comparado con él.

Yo no canto por cantar ni por tener buena voz/ canto porque la guitarra/tiene sentido y razón/tiene corazón en la tierra...

mi cantar de los andamios para alcanzar las estrellas/que el canto tiene sentido/cuando palpita en las venas del que morirá cantando verdades verdaderas