Cultura

taza rota ok

 

EL POEMA DE LA SEMANA. "¿Cómo podemos mirar para otro lado cuando la taza o lo que tengas entre las manos ahora mismo -un bolígrafo, un cuaderno, tu plato preferido, un vaso de agua, una mano amigo-, se puede romper irremediablemente si no haces nada para evitarlo?", se pregunta el profesor Antonio Martín en el comentario de un poema sin título de la almeriense Josefina Aguilar que invita a reflexionar sobre la idea de ruptura, de desmebramiento, incluso en torno a una superficie radiante de belleza y atractivo. La creación de Josefina Aguilar da pie a relacionar la imagen de la taza con la de este mundo en espiral de violencia que tantas veces explota, y cuando no, está a punto.(Imagen: Daniel Tafjord).

 

 


 

 

JOSEFINA aguilar

(Imagen:hablemosescritoras.com)

 

VÍDEO POEMA DE LA SEMANA, DE JOSEFINA AGUILAR 

 

Josefina Aguilar (Almería, 1971), Licenciada en Comunicación por la Universidad de Sevilla y profesora de Enseñanza Secundaria, es ganadora del XLII Premio Leonor de Poesía 2023 con la obra Leonora dentro. En el Día Internacional de la Mujer 2023 fue seleccionada entre las “7 mujeres poetas imprescindibles” por la revista literaria Librújula. Autora recomendada con el libro Aubade para el verano 2023 y en la Feria del Libro de Madrid, por la revista literaria Librújula, ha participado en diferentes festivales: Náufragos (Cuenca, 2022) ExPoesía (Soria, 2022 y 2023), Encuentro Ibérica (Portugal, 2021).

 

la taza

 

"A veces, arriesgarse, romper con lo establecido no nace de una decisión personal, sino más bien, de un contexto o unas circunstancias que te fuerzan a dar ese paso. Ocurre, a menudo, cuando todo está a punto de desmembrarse. Ante la posibilidad de que todo se rompa, la mejor opción es forzar la ruptura. En ese momento crucial está la autora al escribir su poemario. ¿Cómo encontrar las palabras y el modo de hablar o de escribir si tenemos presente lo ocurrido en Hiroshima? Después del Holocausto y los horrores de la Segunda Guerra Mundial, muchos poetas sintieron la necesidad de explorar nuevos medios y enfoques para expresar el impacto devastador de tales eventos en la literatura y la poesía. La magnitud del sufrimiento y la atrocidad superó las formas tradicionales de expresión. Los escritores se enfrentaron al desafío de encontrar nuevas formas, métodos y lenguajes para abordar y transmitir el horror insondable que presenciaron", explica el profesor respecto al contenido del poema.

 

Estos contextos han favorecido nuevas formas y la experimentación literaria, como se aprecia en esta creación literaria híbrida de la almeriense: "En lugar de depender únicamente de los recursos convencionales, los escritores buscaron experimentar con enfoques más innovadores y arriesgados. Esto incluyó el uso de imágenes disruptivas, estructuras fragmentadas, y un lenguaje más directo y crudo para confrontar la realidad atroz de los campos de concentración y la destrucción sistemática de vidas humanas. La poesía podía usar la prosa, la prosa podía ser poética, entre otros muchos experimentos, que ya se realizaron desde 1914, en las puertas de la Primera Guerra Mundial. Aunque lo anterior no afecta a lo esencial. ¿Para qué sirve la poesía en estos casos? Si nos centramos en el poema de Aguilar, el poema nos presenta una escena cotidiana aparentemente simple y hermosa: una taza de té, su ceremonia, mujeres en kimonos, imágenes de naturaleza y fragancias que podemos oler sin esfuerzo. Sin embargo, bajo esta superficie idílica late una sensación de inminencia, como si todo estuviera a punto de desmoronarse. La taza que "quiere romperse" revela una tensión latente entre estabilidad y vulnerabilidad: la vida cotidiana puede ocultar fragilidades profundas. La poesía, al situarse en este momento precario justo antes de la desgracia, es capaz de capturar la belleza y la serenidad que preceden al caos. El mundo que nos rodea parece que estuviera tejido con frágiles hilos que ignoramos. La poesía, al enfocarse en estos momentos fugaces y precisos, nos invita a apreciar la belleza efímera de la vida y a reconocer su valor incluso en medio de la fragilidad. ¿Tiene que caer una bomba que todo lo destruya para ser conscientes de la felicidad de un instante cualquiera, único? ¿No somos conscientes de que la bomba de Hiroshima, como una espada de Damocles, cae sobre nuestras cabezas desde entonces y para siempre?, ¿nos hemos olvidado de que en cualquier momento lo podemos perder todo? (A veces la bomba estalla desde el interior mismo del hogar). ¿No hemos aprendido nada de la lección de la Historia, de la poesía?", se pregunta el profesor.

 

"En estos momentos de crisis humanitaria en Gaza, con el sufrimiento del pueblo palestino, el poema de Cristina Aguilar nos puede servir para crear una mínima conciencia sobre nuestro silencio. Aunque las palabras por sí solas no pueden detener las bombas ni resolver conflictos políticos complejos, la poesía nos insta a reflexionar sobre la humanidad compartida de todas las personas afectadas por el conflicto. La poesía nos invita a resistir el cinismo y la desesperanza al recordarnos la belleza y la dignidad de la vida humana, incluso en medio de circunstancias extremadamente difíciles. Nos desafía a buscar soluciones pacíficas y a abogar por los derechos humanos, en lugar de resignarnos al ciclo interminable de la violencia y el conflicto. ¿Cuántos años han pasado desde Hiroshima? ¿No conoces acaso las últimas atrocidades de Gaza? ¿Cómo podemos mirar para otro lado cuando la taza o lo que tengas entre las manos ahora mismo -un bolígrafo, un cuaderno, tu plato preferido, un vaso de agua, una mano amigo-, se puede romper irremediablemente si no haces nada para evitarlo? La poesía, este blog, debería servirnos para evitar el desastre total", concluye, agradeciendo la aportación de la escritora a este blog compartido entre creadores, profesores y alumnado.

 

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