Cultura

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Dice David García Domínguez, el Niño del Albayzín, que no le gustan las banderas, tampoco las fronteras. No obstante, detrás de la escenografía de sus videoclips y de sus conciertos, que invitan a la alegría y al bullicio tan propio de nuestra tierra, hay Andalucía por las venas; Andalucía trabajadora, que, callada y silenciosa, lleva la huella del esfuerzo de siglos y el trabajo del campo clavado en sus manos, y muchas injusticias, demasiadas. El artista granadino, consistente en sus alegatos, extiende su amor por lo andaluz a la riqueza cutural y a sus genios creativos, y por supuesto, su canto, a la amistad, a los bares y al talante abierto. Elementos aparentemente dispares que confluyen en las letras del Niño del Albayzín, de un valor incalculable que parece oculto bajo la frescura despanpanante de su forma, pero que, tanto por su calidad como por la escasa presencia de este tipo de mensajes en el panorama musical, son dignas de elogio y de alabanza, estandartes de los de abajo, de quienes mejor nos representan.

 

 


  

REEL ENTREVISTA A NIÑO DEL ALBAYZÍN

 

REEL ANDALUCÍA (NIÑO DEL ALBAYZIN) EN CONCIERTO EN MARCHENA

 

Con chaqueta de cuero negra o la camiseta de su Graná CF, la roja y blanca de rayas horizontales, del equipo con el estadio con mejores vistas de Andalucía y probablemente del mundo (a la Sierra Nevada, al Sur de Granada), el Niño del Albayzín lo dio todo en un escenario con mantel de lunares, botellita de vino, sombrero y televisor del siglo pasado.

 

Nos comentaba David en camerinos con la simpatía que le caracteriza y que traspasa los escenarios que "vengo a pasarlo en grande, trato de pasarlo de puta madre", feliz de que algunos de sus temas hayan llegado a muchísima gente y de conciertos del momento con Gordo Máster y la gira que protagoniza, que felizmente tuvo parada en la noche del Martian Sound, en el Auditorio de La Princesa de Marchena.

 

Lo clavaba El Niño del Albayzín con sus declaraciones: "Nuestros conciertos son música y fiesta a partes iguales, con temática muy andaluza y rollo muy campechano, vocabulario sencillo y de la calle", a la par que añadía que "siempre lo digo, si no fuera de Graná no haría la música que hago, y probablemente ni cantaría", destacando el carácter abierto de la gente de la tierra allá por dónde va, incluido Jerez de la Frontera en días previos a esta actuación en nuestro pueblo.

 

Ha elegido felizmente vivir en La Alpujarra,  Al Sur de Granada, como el libro de Gerald Brenan llevado a la gran pantalla por Fernando Colomo y con protagonismo actoral de Verónica Sánchez y Matthew Goode. Y si el hispanista inglés sintió en andaluz, atrapado por nuestra tierra y por nuestra gente, el granaíno David García no es solo frescura, buen rollo y camaradería, que también son importantes, sino criterio, por encima de todo, que entendemos no muy acertado, ni siquiera acertado, sino más allá de eso, de justicia; de total y absoluta justicia con los hombres y mujeres del campo, los que les acompañan en su magistral videoclip y los de toda la vida del tajo de nuestra Andalucía.

 

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Es por ello, que frente al tópico urbano del te falta calle, proclama El Niño del Albayzín en su temazo "Te falta campo" eso mismo que dice el título y canta uno de los más bellos homenajes jamás compuesto por un cantante andaluz a la clase obrera. No podemos reproducir en toda su extensión la canción, pero ahí está el amor de blancas casas y libres hombres, la empatía con el esfuerzo de vender el kilo a dos céntimos y verlo en la tienda a tres euros, y el mensaje de que lo que a muchos les hace falta es el campo, madrugones, callos en las manos y sentarse con un viejo en un banco (esfuerzo, sacrificio, escucha): "No hay moneda para pagar todo eso", canta, dando su hueco en la canción a quienes llenos de sol en el cogote están ya a las cinco de la mañana, a quienes ponen plásticos a 50 grados, a quienes como dice en otro tema, anterior al citado, "luchan por un techo y comida caliente", en el tema "Andalucía", compendio hábil y magistral de gusto estético por lo nuestro (terrazas, patios, miradores, maceteros, espetos, salmorejos, candelas y botellas de vino...) y de referencias culturales de Primera (entre otras a Pablo y Fede, Picasso y Lorca, y en la música desde Camarón a Los Delinquentes, entre otras), como las que también hace en otro de sus grandes temas "Foh, Graná", radiografía precisa de la diversidad de la ciudad nazarí hoy en día, con elegante toque bohemio.

 

Su ritmo intenso, su pasión desatada y su cachondeo agroandaluz, pusieron notas simpáticas como subir en un burro (de juguete) para interpretar el mítico "Volaré", pero también, a dedicar una emotiva canción a su madre y a su familia (power point de fondo), representativa también de su mensaje, mensaje de reconocimiento al pueblo obrero, al trabajador, a su esfuerzo abnegado, impagable y apegado a esta tierra de luz y de sol que no se van aunque la traten de quemar cada día a hachazos en los despachos, letras de rebeldía necesaria que echamos muy de menos en nuestro panorama musical y que la rumba-rap del Niño del Albayzín nos trajo con sonrisa, temperamento y un brío (o dos cojones) al que deseamos larga vida.

 

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