Cultura

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La entrada a la zona interior del colegio Maestra Ángeles Cuesta de Marchena, pasillo que se encuentra entre los despachos de dirección y administración, el salón de usos múltiples y comedor y una de las escaleras a la segunda planta, se ha convertido desde hace unos días en una interesante muestra museológica que será permanente, pues los alumnos y alumnas del centro, con la colaboración de algunos de los padres y la cesión de materiales por parte del polvero Atoche, y bajo la dirección del responsable de Patrimonio del colegio, Javier Noguera, han recuperado unos restos arqueológicos del Yacimiento del Lavadero que se encontraban guardados en armarios del centro educativo, donde en su día fueron expuestos a raíz de la labor de varios maestros y maestras en la década de los 80, por lo que ahora se recuperan, instalados bajo cristales pisables en agujeros que se han hecho en el hall de entrada.

 

 


 

 

REEL PREPARACIÓN DE LA EXPOSICIÓN

 

Javier Noguera explica que el objetivo de mostrar los restos arqueológicos es ponerlos en valor, por la historia que tan cerca del colegio, en el Yacimiento romano del Lavadero, se encuentra enterrada. Debemos recordar que en junio de 2024 se cumplirán ya nueve años desde que se levantó el yacimiento a raíz de que José Manuel Durán, arqueólogo marchenero, advirtiera meses antes de que una actuación de mejora del abastecimiento pasaría justo por dónde estaba el Yacimiento, lo cual se impidió con esta denuncia pública, desviándose su trazado y aprovechando un equipo de arqueólogos para estudiar el Yacimiento, tras lo cual realizaron una detallada exposición sobre la importancia histórica que tiene, así como de ampliar su perímetro de protección.

 

En cualquier caso, el Yacimiento arqueológico, con sus distintos objetos, cerámicas, calzadas, muros o el gran estanque que aquellos meses se visibilizó, y en el que se formó un conjunto urbanizado importante en los primeros siglos después de Cristo, sigue tapado y desaprovechado como reclamo turístico y espacio cultural que pudiera estar abierto al público.

 

En los años 80, varios maestros y maestras de Ángeles Cuesta con inquietudes sobre la historia y el patrimonio, solían visitar la zona con sus alumnos y alumnas, y tuvieron a bien depositar en el colegio algunas muestras de la historia de aquel poblado, restos arqueológicos que son los que se pueden ver en los agujeros bajo el hall de entrada.

 

Javier Noguera, después de los trabajos de investigación realizados, explica que, concretamente, se tratan de 'opus spicatum', es decir, ladrillos en forma de espiga que se colocaban en las fachadas de las casas, como objetos decorativos y que son utilizados en la cultura romana como pavimentación tanto en el exterior de las casas y balnearios. Además, se han interpretado como ofrendas a los dioses.

 

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Por otro lado, se pueden observar baldosines romboidales típicos de balnearios y termas, que, una vez que se ha investigado la historia del yacimiento marchenero, casan con su constitución como 'termopilum', ya que albergaba muchas termas dedicadas a una diosa romana.

 

La historia, se desempolva, por tanto, de los cajones del colegio Ángeles Cuesta y cobra sentido a los ojos de todos con esta pequeña pero significativa muestra para concienciación y conocimiento de lo que tenemos en Marchena, que es un conjunto arqueológico de un valor extraordinario, pero que yace en el olvido de las administraciones.

 

Javier Noguera agradece a Miguel Pulido, David Mayorga y Diego Ocaña, padres de alumnos del centro, su valiosa colaboración para este proyecto, así como al Polvero Atoche por la instalación de los materiales necesarios para la muestra.

 

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