Cultura

Sin grandes adornos ni florituras la bailaora Lucía Álvarez "La Piñona" plasmó las pautas de elegancia y plasticidad de la escuela sevillana de baile de su maestra Milagros Mengíbar, durante su actuación en la noche de ayer, dentro de la Jornada Flamenca previa a la Fiesta de la Guitarra de hoy, organizada por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Marchena. Del acompañamiento, destacó el riesgo y la valentía en el cante del Niño de Elche, que se arrancó por los Cuatro Muleros de Pepe Marchena.


La Piñona bailó por seguiriyas, fandangos acompasados por bulerías, bulerías, seguiriyas soleares e incluso algún jaleo extremeño. La mayor parte del espectáculo que se desarrolló en el Patio de la Casa Fábrica mostró la agilidad de pies y el cuidadoso movimiento de brazos de la bailaora, pausada, marcando con su movimiento el inicio incluso del toque en alguna ocasión.

Lo que más llamó la atención frente a otros bailes, especialmente el de la escuela jerezana, fue la interiorización de los sentimientos que llevó a cabo la artista durante el espectáculo, con movimientos de cabeza lentos, casi detenido en ocasiones al son de la guitarra y del cante, aunque nunca se sabe si las gotas de timidez de la artista de cara al público son propias de su escuela y del baile o bien de que como joven aún le falte una pizca de carisma. A todo esto, también se agradece que en ocasiones el artista sea humilde y no pida el aplauso del público con exagerados zapateos, y en ese sentido hay que aplaudir la dignidad de La Piñona.

Por lo demás, la presentación y la elegancia de la propia indumentaria, con pelo recogido y tonos oscuros y rojo púrpura, fue absolutamente indiscutible. Interesante espectáculo de baile, que fue acompañado a la guitarra por Mariano Campayo y al cante por la lebrijana Eva Ruiz y el peculiar Niño de Elche, que se arrancó al final del espectáculo por Los Cuatro Muleros ante las opiniones radicalmente opuestas sobre su acierto o desacierto en el riesgo que tomó. El Niño de Elche mostró gracejo en su voz aguda por cantiñas y coplas populares reivindicativas: "pan y trabajo, siempre se escapa el tiro pa los de abajo, que mal pata mare que no saliera, que no saliera el tiro por la culata". Otra de las perlas que interpretó en el escenario fue un tema de Morente dedicado a Fernanda de Utrera, la Alhambra lloraba, con una letra realmente preciosa entre la bulería, el tango y el jaleo.

La última parte se desarrolló con La Piñona acompañando por palmas a Niño de Elche y la lebrijana Eva Ruiz tirando de garra y el toque pie en silla de Campayo. Una serie de requiebros de La Bailaora culminó con el fin de fiesta por bulerías.