Cultura

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El cantaor flamenco Rubito Hijo, primogénito de Rubito de Pará, actuará en la Fiesta de la Guitarra de Marchena por primera vez este sábado "dispuesto a darlo todo en un escenario precioso", afirma el artista procedente de La Puebla de Cazalla, un joven que ha cosechado numerosos éxitos entre los que destaca la consecución de la Lámpara Minera en el Festival de la Unión. Pasa del romero esparcido por el patio de la Fuenlonguilla morisca al monumento emblemático de San Juan para reivindicar "el cante por derecho" de los palos más característicos de la Campiña, como la soleá y la seguiriya, entre otros. 


Rubito ha estado en Marchena durante esta semana palpando el ambiente, el escenario, el pueblo, las noches de verano, y viene dispuesto a demostrar su entrega y su sabiduría en el escenario, porque para él y para los grandes aficionados al flamenco nos encontramos en una zona flamenca donde "el cante se para". No es extraño que realice estas afirmaciones si ha bebido en las fuentes de Pepe Marchena, Antonio Mairena, Caracol, la Niña de los Peines o Tomás Pavón, entre otros; "es que tenemos un legado que no veas", añade el cantaor, amante del cante por "soleá, tientos, tangos, seguiriya", un cante más pausado y reflexivo que sale de las raíces más profundas del flamenco, en contraposición al estilo de la zona de Jerez o de Lebrija, "más festero, por alegrías, por bulerías, con más compás", señala admirando también estos artes Rubito Hijo, que a sus 29 años ya ha grabado tres discos flamencos, el último de ellos "Entre la Puebla y Pará", en homenaje a su padre.

Rubito es querido en Marchena, y lo más importante para el público que se dé cita en San Juan el sábado, parece que sinceramente quiere a Marchena: "el recinto de San Juan incita a cantar nada más que entras por la puerta", además de que espera "contar con más tiempo y cantar con más paciencia" que en la Reunión de Cante Jondo de la Puebla de Cazalla, con "normas muy estrictas" en este sentido, afirma el artista.

Rubito es de padre paraeño, aunque se considera morisco, porque allí ha crecido como persona y artista presenciando a su propio padre, al genial Diego Clavel o al maestro José Menese, al que "no le sobrará compás, pero por soleá y seguiriyas...mete goles, es de lo más grande que he visto".

Curiosamente, quienes les escribe tenía una referencia de una crónica en la que el autor otorga a Rubito dejes de Camarón de la Isla, aunque no desencaja del todo en el relato: "ahora mismo se bebe de todo, hay una transmisión muy fuerte y no hace falta desplazarse al lugar de origen del cante para poder desarrollarlo", explica el Rubito amante del "cante por derecho", pero nunca cerrado a avanzar en los demás géneros flamencos.

Del cartel de esta fiesta marchenera destaca la "profesionalidad" de Julián Estrada, al Polaco como "una de las voces más flamencas", señala que Laura Vital "está al pie del cañón" y destaca admirado que la bailaora Luisa Palicio "es muy buena". Hablando de la guitarra, de lo que en definitiva acompaña al cantaor, Rubito elogia "el acompañamiento tan puro" de Niño Elías y "lo virtuoso" que es técnicamente Niño Pura.

En este punto se llega a una reflexión final de la guitarra flamenca, "lo que más ha evolucionado en el flamenco", afirma Rubito, "a cual mejor" en estos momentos, indica el cantaor, que entre sus preferencias para el acompañamiento cuenta con Niño Pura y el cordobés Antonio de Patrocinio y a Antonio Carrión. Para Rubito, Elías, que tocará en la fiesta de la guitarra este sábado, "está considerado como el mejor acompañamiento de soleá en toda España". Al fin y al cabo, el guitarrista "tiene que saber más de cante incluso que el propio cantaor" para un desarrollo bello del espectáculo.

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Uno de los socios fundadores de la Peña Flamenca, Antonio Calle, presente con motivo de un reportaje paralelo para Diario de Sevilla sobre el flamenco en Marchena y en el que Pilar Marchena, nuestra soprano flamenca, tendrá especial protagonismo, comenta que "Marchena en las últimas décadas ha aportado más a la guitarra", aunque Enrique de Melchor se sitúe en ámbitos más alejados de estos festivales de la zona. De Melchor Chico afirma que "la muerte de Rocío Jurado fue un varapalo, se metió en el mundo de la copla flamenca y parece que el flamenco le tiene un poco cerradas las puertas, pero si se abre es un guitarrista que sin la brillantez de sus antepasados suena con una melodía de gran calidad".

Respecto a los jóvenes talentos, Calle tiene envidia sana "de que en pueblos como Puebla de Cazalla el abanico de artistas es más amplio", si bien tiene "muy buenas esperanzas" en el percusionista Juan Antonio Súarez y la bailaora Lola Amaya, ambos de nuestra localidad, a la par que considera que existe un creciente resurgir del acercamiento de los jóvenes al flamenco, aunque sea a veces a través del flamenco-pop o famoso flamenquito o de artistas a medio caballo como la Niña Pastori, que de una u otra forma, atraen al flamenco a los jóvenes. Termina alabando el ambiente de "taconeo y palmas" que escucha a veces a su paso por la Escuela de las Artes de Marchena.