El interés compuesto permite que el dinero generado por una inversión se incorpore al capital y produzca nuevos rendimientos. Al principio, su efecto parece pequeño. Con el paso de los años, esa acumulación puede convertir unas aportaciones moderadas en una cantidad considerable.
No es una fórmula para enriquecerse rápidamente ni garantiza beneficios. Necesita tiempo, reinversión y una rentabilidad positiva. También se ve afectado por las comisiones, los impuestos, la inflación y las posibles caídas de la inversión.
Su verdadera fuerza aparece cuando se combinan tres elementos: un plazo largo, aportaciones constantes y costes reducidos. Entender cómo interactúan permite hacer previsiones más realistas y evitar confundir una simulación matemática con un resultado asegurado.
Qué es el interés compuesto
El interés compuesto consiste en calcular cada nuevo rendimiento sobre el capital inicial y sobre los intereses acumulados anteriormente.
Supongamos que depositas 10.000 euros en un producto que ofrece una rentabilidad anual del 5 %.
Durante el primer año obtendrías:
10.000 × 5 % = 500 euros
Al terminar el año tendrías 10.500 euros.
En el segundo ejercicio, el 5 % ya no se calcularía solo sobre los 10.000 euros iniciales, sino sobre los 10.500 acumulados:
10.500 × 5 % = 525 euros
El capital pasaría a ser de 11.025 euros.
Los 500 euros generados el primer año habrían producido 25 euros adicionales durante el segundo. Esa ganancia sobre una ganancia anterior es la base del interés compuesto.
Diferencia entre interés simple e interés compuesto
El interés simple se calcula siempre sobre la cantidad inicial. Los rendimientos generados no se incorporan al capital utilizado para calcular los siguientes.
El interés compuesto sí reinvierte esos rendimientos.
Con una inversión inicial de 10.000 euros, una rentabilidad anual del 5 % y un plazo de 10 años:
Interés simple
Cada año se generan 500 euros.
Después de diez años:
10.000 + (500 × 10) = 15.000 euros
Interés compuesto
Cada año se calcula la rentabilidad sobre una cantidad mayor.
Después de diez años:
10.000 × (1,05)¹⁰ = 16.288,95 euros
La diferencia es de casi 1.289 euros.
Cuanto mayor es el plazo, más se separan ambos resultados.
| Plazo | Interés simple al 5 % | Interés compuesto al 5 % |
| 5 años | 12.500 € | 12.762,82 € |
| 10 años | 15.000 € | 16.288,95 € |
| 20 años | 20.000 € | 26.532,98 € |
| 30 años | 25.000 € | 43.219,42 € |
Los cálculos suponen una rentabilidad constante, reinversión completa y ausencia de costes e impuestos.
Cómo se calcula el interés compuesto
La fórmula básica es:
Capital final = capital inicial × (1 + rentabilidad)ⁿ
Donde:
- Capital inicial es el dinero invertido al principio.
- Rentabilidad es el rendimiento de cada periodo expresado en decimal.
- n es el número de periodos.
- Capital final es la cantidad acumulada.
Por ejemplo:
- Capital inicial: 5.000 euros.
- Rentabilidad anual: 6 %.
- Plazo: 15 años.
El cálculo sería:
5.000 × (1 + 0,06)¹⁵
Resultado aproximado:
11.982,79 euros
De esa cantidad:
- 5.000 euros corresponden al capital inicial.
- 6.982,79 euros proceden del crecimiento acumulado.
Cómo pasar un porcentaje a decimal
Para utilizar la fórmula hay que dividir el porcentaje entre 100.
| Rentabilidad | Número decimal |
| 2 % | 0,02 |
| 3,5 % | 0,035 |
| 5 % | 0,05 |
| 7 % | 0,07 |
| 10 % | 0,10 |
Una rentabilidad del 5 % se introduce como 0,05, no como 5.
Por qué el tiempo influye tanto
El interés compuesto no crece de manera lineal. Su avance se acelera porque cada periodo parte de una base mayor.
Con 10.000 euros al 5 % anual:
| Plazo | Capital acumulado | Ganancia generada |
| 10 años | 16.288,95 € | 6.288,95 € |
| 20 años | 26.532,98 € | 16.532,98 € |
| 30 años | 43.219,42 € | 33.219,42 € |
Durante los primeros diez años, el crecimiento es de 6.288,95 euros.
Entre el año 20 y el 30, el capital aumenta en 16.686,44 euros, aunque no se añade dinero nuevo.
La rentabilidad es la misma. Lo que cambia es la cantidad sobre la que se calcula.
La fase lenta y la fase de aceleración
Durante los primeros años, la mayor parte del patrimonio suele proceder del dinero aportado.
Más adelante, los rendimientos pueden superar a las aportaciones.
Este cambio no sucede en una fecha universal. Depende de:
- Capital inicial.
- Cantidad aportada.
- Frecuencia.
- Rentabilidad.
- Costes.
- Interrupciones.
- Retiradas.
La etapa inicial exige paciencia porque el crecimiento puede parecer escaso. Abandonar demasiado pronto impide llegar al periodo en el que la acumulación empieza a ser más visible.
Empezar antes frente a aportar más tarde
El tiempo puede compensar parcialmente una aportación inicial menor.
Supongamos dos personas que obtienen una rentabilidad hipotética del 6 % anual.
Persona A
- Invierte 200 euros al mes.
- Empieza a los 25 años.
- Deja de aportar a los 35.
- Mantiene el dinero invertido hasta los 65.
Habría aportado 24.000 euros durante diez años y después dejaría crecer el capital durante treinta años más.
Persona B
- Empieza a los 35 años.
- Aporta 200 euros al mes.
- Continúa hasta los 65.
Habría aportado 72.000 euros durante treinta años.
El resultado exacto dependerá del momento de cada aportación y de la rentabilidad obtenida. El ejemplo muestra que las aportaciones de la persona A disponen de más años para multiplicarse.
Empezar pronto no garantiza superar a quien invierte más, pero reduce el esfuerzo necesario para alcanzar un objetivo determinado.
Cómo calcular aportaciones periódicas
La mayoría de las personas no realiza una única inversión. Aporta una cantidad mensual.
Cuando las aportaciones se hacen al final de cada periodo, puede utilizarse esta fórmula:
Capital final = aportación × [((1 + r)ⁿ − 1) ÷ r]
Donde:
- Aportación es la cantidad añadida en cada periodo.
- r es la rentabilidad del periodo.
- n es el número total de periodos.
Para aportaciones mensuales hay que utilizar una tasa mensual y el número total de meses.
Una aproximación sencilla sería:
- Rentabilidad anual: 6 %.
- Rentabilidad mensual: 0,06 ÷ 12.
- Plazo de 30 años: 30 × 12 meses.
Esta fórmula supone una rentabilidad uniforme, algo que no ocurre en las inversiones reales. Sirve para realizar proyecciones, no para predecir el saldo exacto.
Ejemplo con 100 euros al mes
Supongamos:
- Aportación mensual: 100 euros.
- Rentabilidad media anual hipotética: 6 %.
- Reinversión de los rendimientos.
- Sin comisiones ni impuestos.
| Plazo | Dinero aportado | Capital estimado |
| 10 años | 12.000 € | 16.387,93 € |
| 20 años | 24.000 € | 46.204,09 € |
| 30 años | 36.000 € | 100.451,50 € |
| 40 años | 48.000 € | 199.149,07 € |
Durante los primeros diez años, la diferencia entre aportaciones y saldo estimado es relativamente pequeña.
Al cabo de cuarenta años, el capital aportado suma 48.000 euros, mientras que la proyección supera los 199.000. La mayor parte procedería del crecimiento acumulado.
No significa que una inversión real vaya a rendir exactamente un 6 % cada año. Puede registrar periodos de pérdidas, ganancias y estancamiento.
Qué diferencia produce la rentabilidad
Una variación de unos pocos puntos porcentuales puede cambiar mucho el resultado a largo plazo.
Con aportaciones de 200 euros mensuales durante 30 años:
| Rentabilidad media anual | Total aportado | Capital estimado |
| 3 % | 72.000 € | 116.547,38 € |
| 5 % | 72.000 € | 166.451,73 € |
| 7 % | 72.000 € | 243.994,20 € |
La diferencia entre obtener un 3 % y un 7 % sería superior a 127.000 euros.
Esta comparación también muestra el peligro de utilizar previsiones demasiado optimistas. Una calculadora puede producir cifras enormes si se introduce una rentabilidad elevada durante varias décadas.
La proyección debería incluir varios escenarios:
- Prudente.
- Intermedio.
- Favorable.
Rentabilidad media no significa rentabilidad constante
Una inversión puede obtener una media del 6 % sin ganar un 6 % todos los años.
Podría registrar:
- Primer año: +15 %.
- Segundo año: −10 %.
- Tercer año: +8 %.
- Cuarto año: +12 %.
La secuencia de resultados afecta al capital acumulado.
También hay que distinguir entre media aritmética y rentabilidad anualizada.
Si una inversión sube un 50 % y después cae un 50 %, la media aritmética de ambos porcentajes es cero. Sin embargo, el inversor pierde dinero:
- Capital inicial: 1.000 euros.
- Tras subir un 50 %: 1.500 euros.
- Tras caer un 50 %: 750 euros.
El resultado final es una pérdida del 25 %.
Para calcular el crecimiento real entre dos fechas debe utilizarse la rentabilidad compuesta o anualizada.
Qué es la rentabilidad anualizada
La rentabilidad anualizada muestra qué rendimiento constante habría producido el mismo resultado final durante un periodo.
Su fórmula es:
Rentabilidad anualizada = (capital final ÷ capital inicial)^(1/n) − 1
Ejemplo:
- Capital inicial: 10.000 euros.
- Capital final: 15.000 euros.
- Plazo: 5 años.
El cálculo sería:
(15.000 ÷ 10.000)^(1/5) − 1
Resultado aproximado:
8,45 % anual
La inversión no tiene por qué haber ganado un 8,45 % cada ejercicio. Esa es la tasa compuesta equivalente para todo el periodo.
La regla del 72
La regla del 72 permite estimar cuánto tardaría una cantidad en duplicarse.
Se calcula así:
Años para duplicar ≈ 72 ÷ rentabilidad anual
Ejemplos:
| Rentabilidad anual | Tiempo aproximado para duplicar |
| 2 % | 36 años |
| 3 % | 24 años |
| 4 % | 18 años |
| 6 % | 12 años |
| 8 % | 9 años |
| 10 % | 7,2 años |
Es una aproximación, no una fórmula exacta.
Con una rentabilidad del 6 %, el cálculo preciso para duplicar el dinero sería algo inferior a doce años.
La regla resulta útil para comparar escenarios rápidamente.
Dónde aparece el interés compuesto
Puede encontrarse en diferentes productos financieros.
Cuentas y depósitos
Si los intereses se abonan en la misma cuenta y se mantienen allí, pasan a formar parte del capital.
El efecto dependerá de:
- Tipo de interés.
- Frecuencia de liquidación.
- Plazo.
- Fiscalidad.
- Condiciones del producto.
Fondos de inversión
En las clases de acumulación, los dividendos e intereses recibidos por la cartera se reinvierten dentro del fondo.
El valor de la participación puede reflejar esa reinversión.
ETF de acumulación
Reinvierten internamente las distribuciones recibidas de los activos que mantienen.
Esto evita que el inversor tenga que reinvertir manualmente cada pago, aunque continúan existiendo costes y riesgos de mercado.
Acciones
El interés compuesto no aparece automáticamente por poseer una acción.
Se produce cuando:
- La empresa reinvierte beneficios con rentabilidad.
- El inversor reinvierte los dividendos.
- El valor del negocio aumenta.
- Los rendimientos permanecen invertidos.
Una empresa que reinvierte mal puede destruir valor aunque retenga todos sus beneficios.
Bonos
Los cupones pueden reinvertirse para generar nuevos rendimientos.
La rentabilidad final dependerá del tipo al que puedan reinvertirse y del riesgo del emisor.
Planes de pensiones y otros vehículos
Las aportaciones y rendimientos pueden acumularse durante años, aunque hay que considerar:
- Comisiones.
- Fiscalidad.
- Liquidez.
- Política de inversión.
- Riesgo.
El interés compuesto también funciona en las deudas
La misma lógica que beneficia al ahorrador puede perjudicar al deudor.
Cuando los intereses no pagados se incorporan al saldo, generan nuevos intereses.
Esto puede ocurrir en:
- Tarjetas revolving.
- Descubiertos.
- Préstamos con intereses de demora.
- Créditos de pago aplazado.
- Deudas que capitalizan intereses.
Ejemplo:
- Deuda inicial: 3.000 euros.
- Interés anual: 20 %.
- Sin pagos durante tres años.
Cálculo aproximado:
3.000 × (1,20)³ = 5.184 euros
La deuda habría aumentado 2.184 euros.
El interés compuesto no es bueno ni malo por sí mismo. Favorece a quien cobra el rendimiento y perjudica a quien lo paga.
Frecuencia de capitalización
Los intereses pueden incorporarse:
- Diariamente.
- Mensualmente.
- Trimestralmente.
- Semestralmente.
- Anualmente.
Cuanto más frecuente sea la capitalización, mayor será el resultado si el tipo nominal permanece igual.
La fórmula general es:
Capital final = capital inicial × (1 + r/m)^(m × años)
Donde:
- r es el tipo anual.
- m es el número de capitalizaciones anuales.
Por ejemplo:
- Capitalización anual: m = 1.
- Capitalización mensual: m = 12.
- Capitalización diaria: m = 365.
La diferencia puede ser pequeña en tipos moderados y plazos cortos, pero aumenta con el tiempo.
TIN y TAE
El TIN indica el tipo nominal aplicado sin reflejar por sí solo todos los efectos de la frecuencia de pagos o determinados gastos.
La TAE intenta expresar el coste o rendimiento efectivo anual incorporando la frecuencia de capitalización y, según el producto, determinados costes.
Ejemplo simplificado:
Un producto con un TIN del 12 % y capitalización mensual no equivale exactamente a una TAE del 12 %.
El tipo mensual sería:
12 % ÷ 12 = 1 %
La tasa anual efectiva sería:
(1,01)¹² − 1 = 12,68 % aproximadamente
Para comparar productos conviene observar la TAE y revisar qué comisiones están incluidas.
Las comisiones también se componen
Una diferencia aparentemente pequeña en los costes puede restar una cantidad considerable durante varias décadas.
Supongamos una rentabilidad bruta del 7 %.
Producto A
- Costes anuales: 0,20 %.
- Rentabilidad neta aproximada: 6,80 %.
Producto B
- Costes anuales: 1,50 %.
- Rentabilidad neta aproximada: 5,50 %.
La diferencia anual es de 1,30 puntos porcentuales.
Sobre 20.000 euros durante 30 años, sin nuevas aportaciones:
- Al 6,8 %: unos 144.000 euros.
- Al 5,5 %: unos 99.700 euros.
La diferencia superaría los 44.000 euros.
Las cifras son orientativas, pero muestran que los costes no se pagan una única vez. Reducen el capital disponible para generar futuros rendimientos.
Cómo afectan los impuestos
La fiscalidad puede frenar la acumulación cuando obliga a pagar impuestos antes de reinvertir.
Tributación periódica
Si cada año recibes intereses o dividendos y pagas impuestos por ellos, solo puedes reinvertir el importe neto.
Tributación diferida
Si el producto acumula los rendimientos y la tributación se produce al vender, una parte mayor del dinero puede permanecer invertida durante más tiempo.
El impuesto no desaparece. Se pospone.
El efecto dependerá de:
- Producto.
- País.
- Tipo de renta.
- Traspasos.
- Momento de venta.
- Situación personal.
No debe elegirse una inversión únicamente por su fiscalidad, pero ignorarla puede distorsionar las previsiones.
La inflación reduce el resultado real
Acumular más euros no garantiza aumentar el poder adquisitivo en la misma proporción.
Si una inversión obtiene un 5 % anual y la inflación media es del 3 %, la rentabilidad real aproximada no es del 5 %.
Una fórmula más precisa sería:
Rentabilidad real = [(1 + rentabilidad nominal) ÷ (1 + inflación)] − 1
Con una rentabilidad del 5 % y una inflación del 3 %:
1,05 ÷ 1,03 − 1 = 1,94 % aproximadamente
El capital crecería en términos nominales, pero su capacidad de compra avanzaría mucho más despacio.
Diferencia entre euros futuros y euros actuales
Supongamos que una proyección indica que tendrás 200.000 euros dentro de 30 años.
Con una inflación media del 2,5 %, esos 200.000 euros tendrían un poder adquisitivo equivalente a una cantidad bastante menor en euros actuales.
Por eso conviene realizar dos cálculos:
- Capital nominal futuro.
- Capital ajustado por inflación.
Las metas de jubilación o ahorro a largo plazo deberían expresarse en poder adquisitivo, no solo en cifras nominales.
Aportar más o buscar mayor rentabilidad
Existen tres formas principales de aumentar el capital final:
- Aportar más.
- Invertir durante más tiempo.
- Obtener mayor rentabilidad.
La tercera opción suele implicar más riesgo.
En cambio, aumentar las aportaciones es una variable que el ahorrador puede controlar mejor.
Ejemplo:
Una persona que aporta 100 euros mensuales al 6 % durante 30 años acumularía aproximadamente 100.451 euros.
Si eleva la aportación a 150 euros:
- Aportaciones totales: 54.000 euros.
- Capital estimado: alrededor de 150.677 euros.
La diferencia no depende de adivinar qué activo subirá más, sino de mantener un esfuerzo de ahorro superior.
Aumentar las aportaciones con los ingresos
Una estrategia práctica consiste en elevar la aportación periódica cada vez que aumenta el salario.
Por ejemplo:
- Primer año: 100 euros mensuales.
- Tras una subida salarial: 120 euros.
- Siguiente mejora: 140 euros.
- Nueva subida: 160 euros.
Este método evita que todo incremento de ingresos se convierta en mayor gasto.
También puede utilizarse una aportación extraordinaria con:
- Pagas adicionales.
- Devoluciones fiscales.
- Bonus.
- Ingresos ocasionales.
La continuidad suele tener más impacto que intentar encontrar el mejor momento para invertir.
Qué ocurre si interrumpes las aportaciones
El capital ya acumulado puede seguir creciendo, pero se pierde el impulso de las nuevas entradas.
Supongamos que una persona aporta 200 euros mensuales al 6 % durante 30 años.
Si deja de aportar durante cinco años en la mitad del periodo, el resultado final puede reducirse de forma significativa porque desaparecen:
- Las aportaciones no realizadas.
- Los rendimientos que esas aportaciones habrían generado.
- Los rendimientos futuros de esos rendimientos.
Una interrupción temporal no destruye el plan. Lo relevante es retomarlo cuando la situación económica lo permita.
No conviene invertir dejando de cubrir necesidades básicas o un fondo de emergencia.
El efecto de retirar dinero antes de tiempo
Una retirada no reduce únicamente el saldo actual. También elimina el crecimiento futuro que ese dinero podría haber producido.
Si se retiran 5.000 euros de una inversión que podría rendir un 6 % durante 20 años, el coste de oportunidad aproximado sería:
5.000 × (1,06)²⁰ = 16.035,68 euros
La retirada es de 5.000 euros, pero el capital final potencial disminuye en más de 16.000.
Esto no significa que nunca deba retirarse dinero. El ahorro existe para financiar objetivos. La idea es comprender el efecto antes de interrumpir una inversión de largo plazo.
Qué papel tienen las caídas del mercado
El interés compuesto no evita las pérdidas.
Una cartera puede caer:
- Un 10 %.
- Un 30 %.
- Un 50 %.
- Más en activos muy volátiles.
Después de una caída, la subida necesaria para recuperar el nivel anterior es mayor.
| Caída | Recuperación necesaria |
| 10 % | 11,1 % |
| 20 % | 25 % |
| 30 % | 42,9 % |
| 50 % | 100 % |
| 70 % | 233,3 % |
Por eso la rentabilidad y el riesgo deben analizarse juntos.
Una inversión con grandes oscilaciones puede mostrar una rentabilidad media atractiva y ofrecer un resultado compuesto mediocre si sufre pérdidas profundas.
La volatilidad reduce el crecimiento compuesto
Compara dos inversiones:
Inversión A
- Primer año: +10 %.
- Segundo año: +10 %.
Resultado sobre 1.000 euros:
1.000 × 1,10 × 1,10 = 1.210 euros
Ganancia total: 21 %.
Inversión B
- Primer año: +30 %.
- Segundo año: −10 %.
La media aritmética también es del 10 % anual.
Resultado:
1.000 × 1,30 × 0,90 = 1.170 euros
Ganancia total: 17 %.
Misma media aritmética, distinto resultado compuesto.
Las pérdidas afectan más de lo que sugieren los promedios simples.
Por qué la diversificación ayuda
Diversificar no garantiza beneficios, pero puede limitar el impacto de que una empresa, sector o activo fracase.
Una cartera diversificada intenta evitar depender completamente de:
- Una compañía.
- Un país.
- Un sector.
- Una divisa.
- Un tipo de activo.
Reducir las pérdidas extremas ayuda a proteger la base sobre la que actúa el interés compuesto.
El objetivo no es eliminar cualquier caída, sino evitar daños que hagan muy difícil la recuperación.
Qué resultados pueden esperarse realmente en 2026
El funcionamiento matemático del interés compuesto no cambia en 2026. Lo que cambia es la rentabilidad que pueden ofrecer los distintos productos, junto con sus costes y riesgos.
No existe una tasa universal.
Un depósito, un fondo monetario, una cartera de bonos y una inversión en acciones pueden obtener resultados muy diferentes.
Las previsiones sensatas deberían:
- Utilizar rentabilidades netas de costes.
- Incluir varios escenarios.
- Descontar inflación.
- Considerar impuestos.
- No asumir que cada año será positivo.
- No proyectar rentabilidades extraordinarias indefinidamente.
Una simulación del 6 % anual indica qué ocurriría si se alcanzara esa rentabilidad compuesta. No afirma que vaya a conseguirse.
Cómo preparar una proyección realista
Define el capital inicial
Incluye solo el dinero disponible para el objetivo.
Fija una aportación sostenible
No utilices una cantidad que te obligue a cancelar el plan cada pocos meses.
Elige varios escenarios
Por ejemplo:
- Escenario prudente: 3 %.
- Escenario intermedio: 5 %.
- Escenario favorable: 7 %.
Resta los costes
Utiliza la rentabilidad esperada después de comisiones.
Ajusta por inflación
Calcula también el valor en euros actuales.
Incluye los impuestos
Especialmente si se generan cobros periódicos.
Revisa cada año
Actualiza:
- Aportaciones.
- Plazo.
- Objetivo.
- Rentabilidad obtenida.
- Costes.
- Inflación.
Un ejemplo completo
Una persona empieza con:
- Capital inicial: 5.000 euros.
- Aportación mensual: 200 euros.
- Plazo: 25 años.
- Rentabilidad media hipotética: 5 % anual.
El dinero aportado sería:
- Capital inicial: 5.000 euros.
- Aportaciones: 200 × 12 × 25 = 60.000 euros.
- Total aportado: 65.000 euros.
El capital final estimado, antes de impuestos y costes, superaría los 125.000 euros.
Más de 60.000 euros procederían del crecimiento.
Si los costes redujeran la rentabilidad neta al 4 %, el resultado sería sensiblemente inferior. Si además la inflación fuera del 2 %, el poder adquisitivo real crecería a un ritmo todavía menor.
El ejemplo muestra por qué una previsión debe indicar siempre la rentabilidad neta, el plazo y las hipótesis utilizadas.
Qué variables controlas y cuáles no
Puedes controlar
- Cuándo empiezas.
- Cuánto aportas.
- Frecuencia.
- Costes del producto.
- Diversificación.
- Fiscalidad dentro de ciertos límites.
- Disciplina.
- Retiradas.
- Nivel de riesgo elegido.
No puedes controlar
- Rentabilidad futura.
- Inflación.
- Crisis.
- Tipos de interés.
- Cambios fiscales.
- Comportamiento del mercado.
- Resultados de una empresa concreta.
Una estrategia sólida se apoya más en las variables controlables que en pronósticos.
Método práctico para aprovechar el interés compuesto
- Crea primero un fondo de emergencia.
- Define un objetivo y un plazo.
- Elige un nivel de riesgo que puedas mantener.
- Empieza con una cantidad asumible.
- Automatiza las aportaciones.
- Reinvierta los rendimientos cuando encaje con el objetivo.
- Mantén los costes bajo control.
- Evita retiradas innecesarias.
- Aumenta la aportación cuando crezcan tus ingresos.
- Revisa el plan sin reaccionar a cada movimiento del mercado.
La disciplina no elimina el riesgo, pero evita que decisiones impulsivas interrumpan continuamente la acumulación.
El tiempo convierte la constancia en capital
El interés compuesto no produce resultados espectaculares durante los primeros meses. Su ventaja aparece cuando los rendimientos permanecen invertidos durante años y comienzan a generar nuevas ganancias por sí mismos.
La rentabilidad importa, pero también importan el ahorro periódico, las comisiones, la inflación y la capacidad para mantener el plan durante las caídas. Buscar unas décimas más sirve de poco si obliga a asumir un riesgo que termina provocando una venta precipitada.
A largo plazo, la diferencia no suele proceder de una operación brillante, sino de proteger el capital, aportar con regularidad y permitir que cada euro disponga del mayor tiempo posible para seguir trabajando.



