Hermandades

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"Un capataz no es el que cuando llega el día está delante del paso y toca el martillo, sino quien tiene que bregar con llevar un grupo de gente, tomar decisiones que no son plato de buen gusto y llegado el momento decirle a quien corresponda: usted caballero, no puede sacar el paso", afirmó con rotundidad en el debate sobre la falta de compromiso de algunos costaleros en cuanto a la asistencia a los ensayos, y la disyuntiva en la que se encuentran los capataces por no contar con un número de efectivos sobradamente amplio en algunos casos. La tertulia de 'Costaleros y Capataces' se desarrolló en El Llamador bajo la moderación de Jesús Clavijo, con presencia del mejor presente y futuro de martillo y costal, e intervenciones apasionadas y variopintas como las que referimos, producto de que la tertulia, que se derivó hacia la madrugá, contó con la participación de personas entre el público, aparte de la Mesa Redonda en cuestión. Resumimos el parecer de los intervinientes, en las siguientes declaraciones:


 

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Álvaro Pazos, capataz del Dulce Nombre de Jesús

"Es complicado ser capataz en Marchena. En Sevilla para tres huecos tienes 140 personas esperando. En Marchena tienes que trabajártelo y tener don de gente para tirar hacia adelante. Los costaleros son amigos tuyos y si algo va mal le pegas un telefonazo".

"Todo el mundo piensa que el paso va a ir de escándalo, pero a veces no sé si alguien definitivamente se va a meter hasta que he hecho una igualá y un ensayo, porque fallan algunos costaleros o no vienen y no sabes donde ponerlo, pero no hay más remedio. Aquí no se puede avanzar en la vida, no te dan opción".

Ramón Carmona Gutiérrez, costalero del Santo Entierro (ha sido también capataz)

"No pienso en la retirada. Seré costalero hasta que el cuerpo aguante. Comencé en la época del 'éste es mi sitio', 'estamos a gusto y no queremos a nadie nuevo', pero por suerte vamos ganando día a día en nuestra Semana Santa y tenemos que valorarlo y transmitírselo a las siguientes generaciones, estemos ante el martillo o en el costal. Yo todos los días sigo aprendiendo y también de los chavales nuevos. Eso me hace pensar que nuestra Semana Santa avanza hacia buenb puerto".

"La Semana Santa de Marchena es la mejor del mundo, pero estamos pasando de seis o siete ensayos a dos o tres, y hay gente que falta a los ensayos. Si yo dejo mi trabajo para ir a los ensayos, ¿cómo pueden estar algunos compañeros paseándose con la novia o yendo de cumpleaños? Quizá con menos gente, pero más comprometidas, todos ganaríamos". Además, reseñó que no sólo se deben tomar medidas con quien falta, sino con quien es impuntual.

"Hay costaleros que se meten en varios pasos. Deberíamos hacer un esfuerzo para distribuir los ensayos en distintos días y que no coincidan".

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Alfonso Lebrón, costalero del Dulce Nombre de Jesús

"Llevo ya 24 años y he tenido grandes capataces. Los comienzos no fueron muy fáciles, pero ha habido un cambio de mentalidad de aquello del sitio escogido. Bajo las trabajaderas no hay sitio, el sitio es donde te toque, no 'éste es mi costal o ésta es mi pata'. Estar debajo del paso ya es un privilegio, un cúmulo de sensaciones muy difíciles de explicar. Es la realidad. Es un sentimiento que te embarga y te acompaña desde que lo pruebas hasta que te mueres. No me planteo la retirada. Es una experiencia siempre positiva".

"A los ensayos se debe faltar sólo por enfermedad o fuerza mayor. Si Ramón acaba de decir que deja el trabajo para ensayar, siendo una lotería el trabajo hoy en día, ¿quién no puede faltar a un cumpleaños o a una fiesta, o dejarlo un rato y luego reincorporarse? Si sólo hay dos o tres ensayos al año y durante una hora y media o dos. La igualá es súper importante y a veces he tenido que ver que se hagan igualás el día de la procesión porque la gente ha faltado. El paso, además de sacarlo, hay que meterlo, y en las mejores condiciones, que parece que el recorrido de 5 horas es corto, pero no lo es".

Gonzalo Lozano, costalero de varios pasos de la Semana Santa de Marchena y Sevilla

"¿Por qué no nos preguntamos del compromiso del capataz con la cuadrilla? A los costaleros se les llama para vender papeletas, para ir a las misas...si no hay gente se deja el paso en el almacén, siempre hay 25 tíos que nunca faltan, los que tienen problemas para acudir a los ensayos son los mismos de siempre. Un costalero no es costalero sin capacidad de sacrificio y un capataz tampoco puede serlo si no tiene pasión".

Antonio Canto, capataz de María Santísima de las Angustias

"He sido costalero en Sevilla y es muy diferente. Aquí en Marchena, el capataz debe serlo 365 días al año, no como en Sevilla que el costalero ve al capataz cuatro o cinco veces. En Marchena debes hablar con ellos, saber su estado anímico, felicitarlo por su cumpleaños o si su mujer ha tenido un niño. En Sevilla par ala igualá tienes a cien personas en la puerta, aquí no, esto es así. Es Marchena y hay que ayudar al costalero".

"Si el mayor motivo es sacar a las imágenes porque las siento, ¿por qué hay que motivar al costalero? El problema es que aquí nos creemos todos indispensables, y los únicos indispensables son nuestros titulares".

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Carlos Hidalgo, capataz de María Santísima de las Lágrimas

"Llevo 5 años de capataz, en total 12, pues antes estuve con Antonio (Martín), y ahí estamos en la labor de seguir trabajando por la hermandad y por la gente de la cuadrilla, sin olvidar mis inicios en la cuadrilla para hacerlo todo más ameno".

"La diferencia entre Marchena y Sevilla es la cercanía. En Sevilla hay cercanía cero, compararnos es innecesario. Trato de ser cercano y lo más importante es ver que tu cuadrilla va mejorando año tras año".

"Antes de los ensayos envío un whatsApp para saber la disponibilidad de todos los costaleros y hemos llegado a ensayar hasta en martes. La gran mayoría de la gente cumple, aunque siempre hay alguno que te dice que ha ido a segar y dices ¿cómo va a segar si no tiene tractor?", se preguntó, mostrando la dificultad a veces de separar entre excusa y motivo de fuerza mayor, si bien dando a entender que "una vez me pueden poner una excusa pero a la segunda ya nos informamos".

David Romero, capataz de Nuestra Señora de los Dolores

"Aquí se trata de respeto. Si tú estás ensayando y mañana a las cinco de la mañana tienes que trabajar, y el otro está bebiendo cubatas, ese último conmigo no se mete", aclaró el capataz, entre el público, después de que se pusiera en duda la autoridad de los capataces.

Antonio Jesús Fernández, costalero de María Santísima de las Lágrimas y  de la Borriquita

"Un costalero es tan poco comprometido como le permita su capataz. No se es capataz sólo para tocar el martillo y ponerse delante del paso ese día, sino para bregar con un grupo de gente y tomar decisiones que no son plato de buen gusto. Y a veces hay que coger a uno que es tu amigo y decirle, 'usted caballero, no puede sacar el paso' y decidir quién saca pasos y quién no, porque al final sacan los pasos gente que ha ido una vez, o media, a ensayar, y eso va en detrimento de todo el grupo, y eso pasa porque el capataz lo permite".

Ramón Carmona Moreno, capataz del Triunfo de la Santa Cruz

"Por suerte he estado delante con mi padre en años anteriores y eso te hace soltarte e ir más rápido, y en mi experiencia cuentas con una cuadrilla más inexperta, pero con muchas ganas".

"El capataz debe esforzarse técnicamente, porque si no tienes al costalero contento, lo pierdes para el año siguiente seguro. Hay que hacer la igualá correcta, es muy importante, como si hay que igualar en todos los ensayos. Trato de mejorar en cada ensayo y preguntarle a cada costalero cómo se siente, cómo va, ver si lo puedo cambiar de sitio para que se encuentre mejor...".

Daniel Aguilar, capataz del Santo Entierro 

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"Es mi tercer año como primer capataz y estoy muy agradecido a los costaleros y a mi hermandad".

"Hay jóvenes que nos dan dos mil vueltas a cada uno en los ensayos, y el capataz debe aprender y organizar el recorrido, ver lo que hay que hacer para aliviar el paso, estructurar los tramos.."

José Ignacio Delgado, costalero de la Borriquita y de María Santísima de las Lágrimas

"Yo también empecé hace 17 años y se empezaba a quitar de en medio lo de 'éste es mi sitio'. Comenzaba a haber relevos y eso se agradece, es un alivio siempre. Luego lo fundamental es que haya buen ambiente debajo, es lo principal y así se lleva el paso donde haga falta".

"En la Borriquita y en las Lágrimas, hay compromiso, vamos 50 y tantos a los ensayos y saldremos 60. Me sobran dedos de esta mano para contar las veces que he faltado a ensayar en estos 17 años".

Francisco Morillas, costalero de María Santísima de las Angustias

"Llevo 12 o 13 años, también me metí en la Esperanza y otros pasos. Merece todo el esfuerzo la pena cuando paseas por tu pueblo y escuchas los aplausos de la gente, te llena de orgullo. Hay que apoyar a todos los nuevos costaleros que entren".

Lorenzo Salvador, capataz del Santísimo Cristo de San Pedro

"He llevado la Virgen del Rosario, las Angustias y ahora el Cristo. Lo afronto con muchas ganas e ilusión, lo que pasa que cuando más a gusto te encuentras, puede llegar una Junta de Gobierno, y se acabó", dijo en referencia a hombres de hermandad como él que pasan de un paso a otro habitualmente.

"Todos los costaleros son hermanos, son tan cristeros que acabas viéndolos todo el año, aunque no quieras", bromeó.

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Miguel Pliego Mateo, nuevo capataz del Señor de la Vera Cruz

"Es un honor para mí estar delante de ese paso. Hay muchos compañeros de la cuadrilla anterior, y para mí es un orgullo, estoy muy contento y con ilusión por seguir adelante".

"El costalero se tiene que concienciar de no faltar a un ensayo por cualquier tontería. Todos se tienen que concienciar de asistir. Asistir a los ensayos es muy importante no por mí, sino por el bien de la cuadrilla y para que nadie ponga pegas. Hay costaleros que son muy buenos y otros que no. Yo como costalero, cuando me he ido a casa sin poder ensayar, me ha sentado fatal, imaginaros como capataz".

Juan José Montero, costalero del Señor de la Vera Cruz (también lo fue de la Virgen de la Esperanza)

"Empecé por 1996/97 y me acogieron muy bien. Yo conocía ya mucha gente de la hermandad y a lo largo de los años he ido conociendo compañeros nuevos. La juventud viene punteando muy fuerte, tienen detalles asombrosos. Mejor así, para que esto vaya a más cada vez".

Curro Martín, nuevo capataz de San Juan Evangelista

"He sido contraguía de la Borriquita y es una suerte aprender de mi padre y de otras personas. Eso hay que transmitirlo para que desde chico sepan la labor de los costaleros".

"Las cualidades con las que debe contar un buen capataz son las mismas en Sevilla que en Marchena, aunque en Marchena se remarca más el trato con la gente, y eso hace que el costalero dé aún más de lo que puede. Él sabe quién eres tú, dónde estás tú y que tú siempre vas a estar con él".

José Joaquín Vega, costalero

"Me lo inculcaron desde pequeño, llevo seis años y estoy muy agradecido, cinco de ellos en pasos de Gloria y dos en Semana Santa".

Daniel Luna, costalero

"Se puede decir que en Marchena hay futuro tanto para la Cruz como para San Juan, y gente para tirar con los pasos para adelante. Le doy muchos ánimos a todos los costaleros".

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*Finalmente se establecieron diversos debates, entre ellos la forma de llevar los pasos en caída (o escalera) en V, quedando de manifiesto cierto uso cada vez más frecuente de este último tipo de técnica, que consiste en que una de las trabajaderas de hombres altos, tradicionalmente la segunda o la tercera, pase a la última y las tradicionalmente últimas (con los más bajos), al medio, de forma que se equilibre la fuerza, zancada...especialmente la usan los pasos de gente joven entre las cuales hay diferencias de altura más considerables, aunque también otros de costaleros de más edad la están incorporando.

Los defensores de la tradicional disposición en caída defienden que esta forma es más natural y que los hombres bajos al final cuentan con una zancada y fuerza más que suficiente, dándose también un 'bamboleo' del paso más estético.

Otros expusieron que dependiendo de la forma, pesos del paso, cuadrillas en sí, se puede optar por una o por otra forma de igualar las trabajaderas.

 

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