Firmas

frustracion alternativas

EDUARDO TERNERO. La mayor ilusión para un novillero, que lleva arrastrando su pellejo por plazas de segunda y tercera, que viene de enredarse con morlacos desechados, de pagar para dar cuatro pases en las charangas, feria y fiestas de cientos de pueblos y aldeas, es tomar la alternativa. Estrenar el traje de sus sueños, compartir cartel con dos grandes figuras a las que guarda fervor y respeto, buscar la fama ante una plaza de primera, repleta de público de una gran ciudad… y si para colmo le sale el toro que ha soñado, ya puede tirar la montera al aire, caiga como caiga.


Lo que cae es la noche por nuestro pueblo y este calor sofocante me hace dar vueltas buscando un lugar donde aminorar el soponcio que arrastramos a lo largo del día. Estamos a 34 grados, es noche de septiembre y aún hay cigarras que se niegan a irse a descansar a la rama de un verdial.

El pueblo agotado continúa tirando a la calle el calor que le sobra, la maquinaria de los “Orbegozos”, “Daikin”, “Toshiba” y otras tantas marcas de acondicionadores de temperaturas ha estado todo el día funcionando, los medidores de luz, nuestros contadores giran al ritmo de nuestros corazones, buscando alivio, que no encontrarán. Al final culminará con el sobresalto de una factura iluminada por impuestos, que hará más diáfano el camino de los magnates de esas empresas universales, exclusivas, aconsejados por unas directivas de políticos avezados en puertas giratorias, que no dejarán que pueda coexistir otra alternativa.

Del Pirineo para arriba, hablando de alternativas, franceses, suizos, alemanes… donde no tienen ni un tercio del sol de España (con Andalucía ni se los comparo). Bueno pues ellos están dando soluciones a las centrales nucleares, hidroeléctricas…, estudiando alternativas a los derivados del petróleo, mejorando y ahorrando a través de las energías renovables.

Muchos españoles se aventuraron a instalar plantas fotovoltaicas, invirtieron en tecnologías renovables. El gobierno instó a su colocación, se podía subvencionar, muchos se hipotecaron de por vida con los bancos. Pero eso no entraba en los cálculos de los oligopolios que vieron pronto el peligro de poner en riesgo su “gallina de los huevos de oro”. Todo lo contrario, el ministerio de Industria se dejó caer con un “Impuesto al sol”

En Andalucía tenemos más de 300 días de sol al año; un acumulador de energía podría dar al traste con todo el “negocio” que tienen montado, dar la ALTERNATIVA de poder llegar a coste cero en gastos de electricidad a las familias, de conseguir aclimatar los hogares, calentar el agua en invierno…, que funcionen todos los aparatos sin necesidad de tener que desembolsarles cada mes una parte importante, casi delictiva, de nuestros salarios a las grandes empresas como Endesa, Iberdrola, Fenosa…pero eso acabaría con su bienestar multimillonario de décadas.

Conseguir que todo el engranaje de las energías alternativas diese un revés, eliminar la ley de subvenciones y ayudas a la energía fue visto y no visto.

Dejar en la cuneta a miles de personas que habían invertido, que se habían gastado sus ahorros en alternativas de futuro, a nadie del Gobierno de turno, de políticos de todos los partidos, a nadie les ha importado. A pesar de llevar a cabo una promoción que en definitiva había fomentado el Estado.

Si para ello había que gastarse miles, millones de euros en colocar en sitios estratégicos a esas “señorías” que optaron por salir o le echaron de la política y coger las puertas giratorias, esos políticos que vimos muchas veces con facundia y locuacidad verter opiniones a favor de las energías alternativas, de decir que defendían a los ciudadanos y que airosamente, poco más tarde, se vendieron al mejor postor.

Pero, ¿qué puede hacer el españolito que se encuentra solo, ante las corruptelas, prevaricaciones…? Ante estos chanchullos, por no llamarles robos. ¿Qué hacer ante los que cogen las puertas giratorias, ante nombramientos a dedo de altos funcionarios, adjudicaciones previa comisión… y un largo etcétera?, ¿qué puede hacer una persona sola, dónde recurre? Así llevamos toda la democracia, con esperanza vivimos los españoles, después de los cuarenta años de Dictadura. Con esa esperanza nos estamos comiendo otros cuarenta años de corrupción y de desengaños.

Los pobres españoles no podremos jamás tomar las alternativas de la energía. Nuestros representantes políticos, nuestros apoderados, prefieren que seamos mediocres, muchos mediocres que les dejen su porcentaje, antes de que tomemos la alternativa, aunque continuemos en una plaza, en un país de tercera.

eduardo ternero ok

 

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