Firmas

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EDUARDO TERNERO. El año Juliano se estableció en 365’25 días, el tiempo aproximado que nuestro planeta tarda en dar una vuelta orbital al Sol, siguiendo su ruta gravitatoria de traslación. Pero con sus cálculos se perdían tres días cada cuatro siglos. Sería en 1582 cuando el Papa Gregorio XIII, tras informe de sus astrónomos, definió el calendario que hoy tenemos. La diferencia entre ellos es que en el Gregoriano no son bisiestos los años que son múltiplos de 100, excepto los divisibles por 400. Haciendo la cuenta, el Juliano ha perdido 13 días desde su creación.


Con la modernidad, creemos que el primer mes del año debería ser Septiembre. Era y es el periodo, en nuestro hemisferio, en el que empieza a debilitarse el verano, la finalización de las calores, la recogida de casi todos los productos del campo…
Ese era el principal motivo por el cual, la mayoría de los pueblos, que había ampliado su cabaña ganadera, montaban sus ferias de ganado y vendían las cosechas. Era el momento de los intercambios, de las ventas, de prever para el año próximo (semillas, sementales, hacer dineros…).
Temiéndole al calor, el curso escolar, también comienza en Septiembre. El listado de mochilas, uniformes, material escolar hay que ponerlos al día, para los próximos diez meses. Se preparan igualmente los macacos, los lienzos… para recoger la aceituna de mesa. Es el regreso al tajo de muchísimos trabajadores que han estado tirados por arenas playeras, haciendo kilómetros, en campings, en la sierra… descansando en unas merecidas vacaciones.,
Los pueblos echan sus cuentas y empiezan a dinamizarse, es la vuelta a lo cotidiano que durará de nuevo hasta julio/agosto. Las zonas del frío empiezan a prepararse para el invierno como las hormigas. Para ello, almacenan leña, llenan las despensas y los arcones frigoríficos, se prevé el heno, el grano para los animales. Los del calor, reparan costas, cierran chiringuitos, despiden al personal itinerante. ¡Ea! Ya hasta junio.
Estepa, por ejemplo, empieza a inundar la A-92 con sus olores a matalahúga, sésamo…ya han empezado la campaña del mantecado. En Barbate, Zahara de lo Atunes, Conil… se arreglan las redes atuneras y se enlatan los productos de segunda; los de primera, las buenas piezas, las del “ronqueo”, las estarán disfrutando los japoneses con sus sushis. En Sierra Nevada se adecentan las pistas de esquí, que la temporada se aproxima. En Almería se limpian y se preparan los invernaderos para las nuevas cosechas. Los meleros y paseros malagueños recogen los productos del estío… todo empieza a surgir de nuevo tras el descanso obligado por las calimas veraniegas.
Aquí, en nuestro pueblo, ocurre igual. Ha comenzado Septiembre y ya estamos inmersos en el año cofradiero/santero…ya se están poniendo en la parrilla de salida las Vírgenes de todas las iglesias, santos que cubren hornacinas ancestrales; algunos que no habían visto la calle desde que el imaginero lo subió a la peana. Los triduos, quinarios… conferencias, charlas costaleras, concursos fotográficos… ya están programadas en las imprentas para cubrir los eventos del santoral y del curso mariano. La bandas de música hacen sus fichajes cual clubes futboleros y empiezan los ensayos, haciendo los ajuste para la temporada.
Ya están fijados los programas de cultos, limpieza de materiales, cabildos… se le irá dando una manita de “sidol” a los regímenes dorados y plateados para lucirlos en las múltiples salidas… Ya están puestos los roperos en orden tras pasar por lavandería y plancha los ternos marengos, negros o azules y las corbatas multicolores. Ya centellean las insignias de cada una de las hermandades que lucirán en sus solapas.
Así que vayan preparándose para ver un paso de virgen, un santo, una cruz, o un motivo religioso; dispónganse a disfrutar al menos de uno por semana. En nuestro pueblo, igual que lo típico de Jabugo es la Feria del jamón, en Puente Genil la Fiesta/cata de la carne membrillo, lo nuestro es la Ruta de la Tapa del Pavo y “sacar santos” a la calle.
Ya están adornadas nuestras calles de banderolas, pancartas y misivas religiosas, ya se escuchan sones de bandas. El incienso se apodera de la ciudad… los ánimos empiezan a subir, es una tradición/devoción que enaltece y cuesta poco: Se sale a pasear, se ve un santo… se echa la tarde del fin de semana.

eduardo ternero ok

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