Firmas

portada bañera

EDUARDO TERNERO. En la ciudad californiana de Livermore, cerca de San Francisco (EEUU) resiste una bombilla, que continúa encendida desde 1.901. Lleva el invento la friolera de 116 años iluminando la estancia del cuerpo de bomberos. ¡Ojalá! la hubiésemos tenido por aquí y la calle del Torno de nuestro pueblo no se hubiese ganado la fama que tiene. Desde luego, quien la compró tuvo la suerte de que no le “pillara” la Obsolescencia Programada.



Muchos de ustedes habrán leído sobre el tema aunque sea un alto secreto de la industria mundial. Todo se resume en el compromiso que adquirieron los grandes magnates (el cártel de Phoebus) allá por los años 20 del siglo pasado, auspiciados por los gobiernos de los países implicados. En aquel acuerdo se comprometían a poner una fecha de caducidad a sus productos. Es decir, la idea era que las cosas (maquinaria, utensilios, herramientas, objetos…) dejaran de funcionar o se deterioraran en un determinado tiempo, además en un tiempo que ellos mismos habrían preestablecido.
Todo surgió porque la incipiente industria, que acaparó la gente del mundo rural, que aglutinó en sus fábricas, en sus ciudades, a una ingente cantidad de obreros, observó que en pocos años, si la cosa iba como iba, el mercado estaría saturado de objetos, máquinas, etc. y que pronto el paro y las revoluciones obreras serían otro problema, además de la poca rentabilidad económica y el almacenamiento sin posibilidad de venta (“stockaje”) que acarrearía.
Así por ejemplo, si las primeras medias de nylon de las señoras eran irrompibles, la industria no podía tener mercado. Había que introducir una tara, un defecto que en un tiempo, casi prefijado con exactitud, se la hiciese una carrera. Una tostadora que tuviese gruesas resistencias eléctricas, que se pudiese cambiar con facilidad, no era rentable puesto que con una podían subsistir durante toda la vida.
Al igual que se puso un filamento a las bombillas para que durasen un determinado número de horas, impresoras que acumulan tinta para auto estropearse…en definitiva, pusieron en marcha el lema “Comprar, tirar, comprar”. Así podemos ver montañas de chatarra informática, maquinaria… infinitud de objetos que tienen una vida programada y corta para satisfacer los beneficios de las empresas.
El enorme daño medioambiental, el agotamiento de los recursos, la generación de residuos, que provoca la Obsolescencia Programada, la estamos padeciendo a grandes niveles y, en un periodo cercano de tiempo, se agravará en desmedida.
Aquí, como en otros sitios hemos sufrido esa incongruencia de la obsolescencia, es como la pescadilla que se muerde la cola. Si la industria no saca material fuera, no hay trabajo, la gente no dispone de dinero, no puede comprar y dejaría de funcionar todo. Pero, igualmente, de esa manera contaminamos, acabamos con los recursos, en definitiva estamos convirtiendo el Planeta en un basurero
¿Recuerdan ustedes cuando cambiamos los retretes? Era el water originario español, el de las dos pisadas y el agujero negro, aquel que se cag… uno del miedo de pensar lo que podía salir por allí. ¡Ah!, ¿Y las duchas? Muchos recordarán aquel cubo colgado con una alcachofa que había que llenar y después ir vaciando poco a poco.
Pero allá por los sesenta apareció el cuarto de baño. Con su lavabo, su bidé, su taza de wáter; sus toalleros, el papel higiénico… ir al cuarto de baño era una gozada. Entonces se decía: ¡Y tiene bañera! ¡Qué listo debió ser quien inventó la bañera, pero mucho más quien introdujo una o dos bañeras en cada hogar! Nos veíamos todos con un güisqui, metidos en agua espumosa, como James Bond (con la bella de turno) en las pelis de 007.
Pero después volvías a la realidad, gastabas un depósito en llenarla, había que palmotear un rato para que hiciera aquella espuma como en los anuncios de la tele y al final, para quitártela y enjuagarte, tenías que ducharse, ya con el agua casi fría. Pronto descubrimos lo incómodo de la bañera, el peligro que supone para las personas mayores y no tan mayores, el espacio tan grande que ocupan para los pisos tan pequeños, etc.
En cambio tenemos que reconocer que son ideales para abrevar a vacas, caballos…pues han inundado los pastos y las tierras de labor, dándole un toque de glamur a los prados, poniendo en los verdes campos ese color blanco/roca tan sofisticado.

eduardo ternero ok

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