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EDUARDO TERNERO. Hace tiempo las calificaciones se basaban en SÍ o NO. Después se acuñó Aprobado y Suspenso para saber si los exámenes, las pruebas estaban bien o mal. En ocasiones era apto o no apto. Poco después salieron estimaciones cuantitativas en las que se puntuaba de 0 a 10, siendo el rosco lo peor y excelso el 10 o matrícula de honor.



Pasa el tiempo y las notas las pusimos con Suficiente, Bien, Notable y Sobresaliente por arriba y Deficiente o Muy Deficiente por abajo. Bueno, pues parecía que no estaba bien definido, cuando en reuniones de pedagogos y sesudos de la política educativa, ante la dudas de cómo definir las calificaciones y como expresarlas en el papel, se les encendió la bombilla y dijeron: ¡Busquemos un concepto para aquellos que “Progresan Adecuadamente” y otro para los que “Necesitan Mejorar”! Solución: ¡Dejemos esos epígrafes! Y así quedó, solo que se les agregaron otros matices como el esfuerzo, el contexto, etc...

Ahora, se hace necesario, tal como se está poniendo el patio, tal como está exigiendo la sociedad, matizar de tal manera que, para poner notas o calificaciones al alumnado, habrá que hacer una especie de máster, ir afinando tanto… Como ejemplo la cosa podría acabar así:


Calificación del ejercicio realizado por el alumno atendiendo a:


Herencia genética del alumno/a que dificulte su aprendizaje.
Contexto donde se mueve el alumnado y entorno favorable.
Congruencia de las áreas… con la motivación del alumno/a.
Explicitación de dichas materias para el aprendizaje formal.
Valores que aportan a la enseñanza esos aprendizajes.
Análisis evaluativo de la práctica y la didáctica docente.
Consecuencias psico-pedagógicas en el alumnado al recibir la información sobre sus calificaciones.


Aún podríamos exponer unas cuantas de premisas más, que ya se están dando de manera no explícita pero real en la escuela. Cosa que habrá que matizar para ser coherentes con la realidad. 

Y es que estamos exponiendo continuamente excusas, tanto la familia, como la escuela para no entender que los modelos de aprendizaje están fracasando, que el alumnado no se siente motivado, que la escuela no se actualiza ni corre a la vez que los tiempos.

Un alumno de infantil puede desconocer su lateralidad, puede que no sepa recortar un dibujo definido por puntitos, ni hacer un churro con plastilina. Puede que no sepa abrocharse los cordones de los zapatos. En cambio es capaz de utilizar un móvil, una tablet, el ordenador… y realizar con él tareas más complejas que sus abuelos. Seguramente no tendrá que saber recortar porque todo lo que utiliza, todo lo que se está ofreciendo, le viene dado de manera visual o virtual. Por lo general no utiliza tijeras, ni papel, ni nada tangible, solo pantallas y teclas.

Hoy el alumnado de Primaria no debería ser cualificado por la cantidad de materia que almacena en su cerebro, la que ha memorizado a base de repeticiones, de hilvanar conceptos, de relacionar aprendizajes para alcanzar logros. Hoy se trata conocer los caminos para llegar a esos aprendizajes. El valor debe encontrarse en saber manejar los medios que se disponen en internet, en los recursos que tiene para llegar al conocimiento inmediato.

¿Cuál es la intencionalidad de memorizar, a dónde nos lleva? Si disponemos de la herramienta que nos la hace más rápido y sin necesidad de hacer grandes esfuerzos? Todo ello bien aplicado, podría dar enormes logros en la educación, pues no se trata de ver qué y cómo se recuerda el camino sino de ver cómo se encuentra y se avanza.

Estamos en tiempos de las odiadas oposiciones… de algo obsoleto que debería ser un concepto olvidado. No se deberían valorar los conocimientos sino las actitudes y aptitudes del individuo. No valoremos lo que sabe sino lo que transmite, lo que aporta, su trayectoria, sus valores. Hoy no se deberían enaltecer la teoría aprendida en una academia, papagayos sin cultura, donde la realidad laboral con lo aprendido es mera coincidencia.

Creemos que los aspirantes a profesionales deberían pasar unos periodos de aprendizaje en el tajo, ser cualificados por sus trayectorias, por ciclos de prueba, valorados por los responsables de áreas… y, poco a poco, ir acomodándose, formando parte del sistema.

eduardo ternero ok

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