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 anticorrupcion

ANTONIO CAMERO TRIGO. ¡Hola Eduardo! Suscribo íntegramente el artículo publicado en La Voz de Marchena, bajo el título “EL LLANTO SOBRE EL DIFUNTO”. Dice al final: “Creo que la juventud debería coger la bandera de la reivindicación, crear asociaciones, partidos políticos, sindicatos nuevos, echarse a la calle y luchar por sus derechos y sus libertades. Estamos a 1 de Mayo, ya hace 6 años del 15M. Nos van a ir engullendo si no ponemos remedios”. Plenamente de acuerdo aunque, no obstante me interesa recordar algunos detalles para refrescar memorias.

 


 

Deseo recordar cuando Dolores de Cospedal dijo: “Los trabajadores que estén tranquilos, que aquí está el PP para defenderlos” y más tarde, en el Congreso, dijo Rajoy aquello de que la persona sin empleo es absolutamente culpable de no encontrar trabajo (esto, ¿no es difamar?). Pero por si esto fuera poco viene la diputada, también del PP, Andrea Fabra, traduciendo las palabras de su compañera y de su “jefe” Rajoy, y en lenguaje popular dice: ¡QUE SE JODAN!

Después llegaron los recortes brutales en Sanidad, Educación y Servicios Sociales, recortes que todavía estamos padeciendo, aunque agravados. Estos brutales recortes a los que están siendo sometidos los sectores públicos citados y algunos más por parte del PP, PSOE y C’s, implican e implicarán cierre de hospitales, escuelas…

 

La historia no se ha escrito por los personajes sino por el pueblo, principalmente por el pueblo trabajador, humilde y sufrido que, solidario y altruista, ha ido empujando la vida hacia horizontes más nobles, más justos, más humanos,…

Conviene recordarle a Rajoy y a todo el PP, así como al resto de partidos que gobiernan, en colaboración con el PP, entre ellos PSOE y C’s, y a los últimos incorporados, aquella estrofa del gran sevillano Antonio Machado, que dice:

¿Tú verdad? No, la verdad;
y ven conmigo a buscarla.
La tuya guárdatela

Eduardo, vuelvo a referirme a tu escrito cuando dices, y con toda la razón, que seguimos votando a los que nos vapulean a diario. Hay que recapacitar, ser conscientes para no permitir más corruptelas, chanchullos, prevaricaciones, desvío de capitales a paraísos fiscales, fraudes a la Hacienda Pública. No hay razones, ni siquiera por nostalgias o miedo, para seguir votando a estos políticos que nos están llevando a la ruina.

Quiero hacer referencia aquí al artículo publicado en noviembre de 2014 en Le Monde en su versión en español de Isabelle Soma que, entre otras cosas, dice: “Las políticas de austeridad resultan ser perjudiciales socialmente e ineptas económicamente; también son contrarias a los propios valores de las sociedades democráticas. Varias instituciones internacionales acaban de recordarlo...”

Por otra parte hay informes de economistas de prestigio de los que extraer al menos dos conclusiones:

Una, que los que tanto hablan de España y de defender a las familias, estos mismos, aplican políticas que producen malestar a la inmensa mayoría de ellas. Otra, que el empeoramiento de la situación de familias e infantes (referido a niños pequeños) no se debe a la crisis, sino a las medidas que se han tomado por los gobiernos con la excusa de hacerle frente. También se extrae de los estudios que España es el país donde las familias y los niños están más desprotegidos y más afectados negativamente por la crisis.

La única salida a la situación es cuestionar los recortes, revelarse de verdad y de una vez frente a Bruselas y al Banco Central Europeo y poner en evidencia que esta manera de proceder es un auténtico despropósito que, además, no sirve para salir de la crisis, sino para profundizarla.

Siendo la ciudadanía la mayoría social, no acabo de entender que nos cueste tanto poner ¡PATAS ARRIBA! esta situación y, desalojar del poder a todo este abanico de políticos corruptos ¡ea! ¡Democracia real ya!

Para lograr mi propuesta lo único que se me ocurre en principio, es negarle el voto a la corrupción y a los recortes, lo que lógicamente se convierte en dictar UNA SENTENCIA INAPELABLE que no permite recursos ni embrollos jurídicos, pues únicamente la puede resolver el propio pueblo soberano transcurridos cuatro años y en nuevas elecciones democráticas. La sociedad tiene derecho a erigirse en dueña de su propio destino sin necesidad de ser guiada por los “voceros” de las clases altas y porque tienen derecho a proponer y probar alternativas socialmente deseables y económicamente válidas. La ciudadanía tiene que salir a la calle a defenderse, hacerse valer y ver. Y, no cabe duda, lo tiene que hacer con la mayor contundencia posible y casi ya de urgencia.
La huelga general tiene una función más allá de toda duda, ya que representa y es el instrumento más poderoso que tenemos los trabajadores para hacernos escuchar y valer nuestros derechos humanos y laborales.

Detener un país es demostrar que no se puede manipular a sus ciudadanos, sean jóvenes o mayores, y que se debe (como obligación) escuchar sus reivindicaciones. Es el primer paso para cambiar las tornas.

Termino ya, mi querido y entrañable Eduardo, no sin antes escribir el siguiente adagio: “sin la habilidad de opinar libremente, denunciar injusticias, y clamar cambios, el ciudadano está condenando a la opresión”.

acamero

Antonio Camero Trigo

Marchena, 15 de mayo de 2017

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