Firmas

cantar gallina

EDUARDO TERNERO. Hace mucho que no recordaba aquellas horas infructuosas que da la etapa de la juventud, cuando la noche no tenía tapia ni techo, madrugadas de resacas biliares, locuras…de haber vivido escenas en reñideros de gallos clandestinos, de apuestas prohibidas, de hedores a alcohol, neblinas de tabaco y otras yerbas, en las que los “plumíferos” lucían dorsos pelados… crestas cortadas, armados de estiletes plateados en sus espolones que cortaban los miembros al contrincante, salpicando la estera con su sangre hasta hacerle “cantar la gallina”.

 



Recuerdo bataholas de hombres apelando el nombre del blanco, el colorao o el negro…sobre el coso de las gallináceas. Hombres con billetes verdes en sus manos vociferando apuestas, buscando contingencias, desgañitados, animando a su púgil cual entrenador en el rincón del cuadrilátero. Durante la contienda, el grito, la mirada y una señal de aceptación del envite; ni siquiera hacía falta estrechar la mano para concertar la apuesta. Me parecía imposible la fiabilidad de aquellos acuerdos tácitos.

 

Empero los peores gallos están en el ring, han salido a escena. En una esquina está el amarillo, el coreano del norte, rapado y con cresta, lleva luciendo espolones, misiles atómicos, varios años. Ahora ensaya el tiro en el Mar Amarillo o el de Japón para dar jindama a sus hermanos del sur y a quien se tercie. En la otra esquina “El colorao”, corbata roja, cresta incipiente, con enormes espolones, portaaviones atómicos, antimisiles, cazas, etc… situados y dispuestos para la contienda. Hagan sus apuestas.

Hay otros gallos teloneros que tienen un panorama difícil: el pollo/gabacho Enmanuelle Macron sabe que Marine Le Pen se va a tomar un respiro pero no está derrotada y le hará la vida imposible. Quienes han puesto a Macron en la socialdemocracia “En Marche”, saben que no es un gallo de pelea; él viene de la izquierda y es aceptado por las capas más débiles de la sociedad francesa y europea, pero los grandes terratenientes, los empresarios galos están contra él. En breve, tras su entrevista con Merkel cambiará sus convicciones y dará un giro hacia el pensamiento rajoyniano/supeditado.

Los acuerdos de la Unión Europea son muy bonitos sobre el papel, pero las industrias vinícolas, queseras, cárnicas, cerealistas etc. del interior francés ven peligrar sus negocios, debilitarse sus industrias, sus recursos ancestrales. La campiña francesa es muy poderosa, ellos saben que van a mitigar, con sus impuestos, las demandas de los “inmigrantes” que desbordan los suburbios de las grandes ciudades. Ahí acechará Marie Le Pen para seguir dando vueltas por la estera del coso, luciendo pechuga, haciendo comparaciones y abrazando el ejemplo de los hijos de la Gran Bretaña, sopesando lo bien que les iría con su salida de la UE.

La historia del hombre es estar en el filo de la navaja, en ese doble filo de la espada, uno para cortar y otra para matar, el sentimiento cainiano está por encima de la liberté, égalité et fraternité que diría el lema de la Republique Française.

Aún nos queda el cierre de la velada, lo mejor de la noche. Los dos grandes semifinalistas se están preparando para la gran final, Putin y Trump están en sus jaulas, inquietos esperando saltar a la arena para demostrar quien tiene los espolones más afilados.

Esperemos como dice Ray Kurzweil, que llegue pronto la madurez de la inteligencia artificial, puesto que la inteligencia natural no nos está llevando a buenos resultados. Apelo a que se aceleren sus pronósticos; el piensa que en menos de veinte años recurriremos a la máquina para no maquinar. El hombre inventó el fuego y lo ha utilizado en quemar casas, campos, cuerpos…más que en calentarse, inventó el cuchillo y le sacó punta para matar no para untar mantequilla… 

Hoy, no valen las miradas o estrechar manos, a pesar de firmar acuerdos, de entrevistas y reuniones, visitas de mandatarios…, cada uno de los gallos se prepara, afila sus espolones, hace alardes de su contingencia, salta sobre el ring exhibiendo músculo para acobardar al contrario y romper los pactos. Los demás estamos absortos, mirando al cielo, rogando o queriendo saber por dónde vendrán las bombas, llevamos toda la vida asustados, derrotados… “cantando la gallina”.

eduardo ternero ok

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