Firmas

tiempo pasado foto

Dice un fandango de Antonio “el Sevillano”: “No hay mal que cien años dure ni cuerpo que lo resista.” En los tiempos que nació el cantaor Antonio Pérez Guerrero (1909) y hasta que nos dejó en 1989 a él y a su generación les había dado tiempo de ver y oír muchas cosas en una España de agitaciones, cambios de régimen… un mundo de convulsiones, guerras, etc. que muchos no resistieron y otros se fueron amoldando y conformando, no había más remedio.



¿Cien años? “Cuan largo me lo fiáis” que diría Zorrilla en su Tenorio, pero ha sido así, pues desde Agosto de 1917, con la Huelga General Revolucionaria (UGT, PSOE y CNT), los residuos de las guerras de ultramar y las pérdidas coloniales, pasando por las acciones bélicas mantenidas con Marruecos en el Rif, en el Sahara, Ifni… desde los levantamientos de los obreros en Cataluña, de los mineros Asturianos… durante la regencia de María Cristina hasta la llegada de la Dictadura de Primo de Rivera o los movimientos partidistas y agitaciones sociales que se vivieron previos a la Segunda Republica, España era un caos. Un caos que desembocó en lo más trágico que puede darse en un pueblo, una guerra civil, una guerra entre hermanos, por mor de unas ideas, por el mal reparto de la riqueza, por el establecimiento de una jerarquía estatutaria donde unos disponían de todo y otros que sufrían hambre y esclavitud. Por todo ello, se llegaría al odio y al enfrentamiento armado, a una Guerra Civil y a una Dictadura que nos oprimió durante cuarenta años, dando lugar a una ingente cantidad de muertos y una generación que vivió oprimida, esclavizada, olvidada como parias, mientras algunos de sus hermanos coetáneos disfrutaban de los beneplácitos de su “Victoria”.

Llegaría, por acoso y derribo, porque “no hay mal que cien años dure…”, el esperado fin de la etapa franquista, el final de la oligarquía, de la falta de libertades, de la opresión y falta de desarrollo. Llegaría la tan esperada Democracia.

Y vimos un horizonte diáfano al final de aquel túnel cuando Adolfo Suárez, nos condujo a ella, a la democracia, a la proclama de una Constitución, de unos Sindicatos horizontales, defensores de los obreros, unos partidos políticos que emanaban palabras nuevas en nuestros vocabularios : libertad, igualdad, coeducación, derechos, sanidad, educación…

Y nos hicieron caer en la trampa, en la misma trampa que siempre hemos caído, en vendernos por un plato de lentejas, coger solo las hojas del rábano. Se rieron de nosotros y nos metieron en una democracia ficticia, coja, herida de entrada…

Aceptamos entonces una Constitución en la que hubo que acatar la monarquía, comulgar en un pacto con la iglesia, aguantar la no expulsión de la familia Franco y de tantos altos cargos militares y civiles que fueron consortes de la Dictadura. Continuaron en la brecha políticos del franquismo que se habían enriquecido durante aquel nefasto periodo que continuarían en el poder durante la democracia en partidos pseudo demócratas. Aceptamos entonces y ahora una Constitución que ha respetado todo lo anterior y que ha transgredido sus propios artículos olvidando lo que concierne a los más desfavorecidos: el derecho a una vivienda digna, a un trabajo, a una justicia equitativa y un largo etcétera que llevamos años soportando, esperando un estado que ofrezca igualdad de oportunidades y unos sindicatos que defiendan de pleno a los trabajadores y no se anden conduciendo dentro de la verticalidad.

Nos dieron poco pan y mucho circo, algo que ya habían inventado dos mil años antes griegos y romanos. Nuestra libertad sexual se basó en ponernos películas de destape, haciendo mofa y denigrando a la mujer en un cine de desnudos y actores salidos como Pajares y Esteso, en lugar de educar en una sexualidad seria, ilustrada. Se nos vendió una televisión de cháchara, en la que olvidar la realidad de un país que estaba abocado a no salir de la miseria y no ser capaz de acercar las distancias entre las clases sociales.

El amago de bienestar, el logro de libertades, la consecución de derechos fundamentales quedaría en un espejismo. Nos metieron en una guerra como la de Irak injustificable, la burbuja inmobiliaria fue flor de una día, la banca engañó y despalilló los ahorros de los pobres apoyada por unos gobiernos desastres que después insuflarían miles de millones de euros para rescatar a “los maltrechos bancos”. La monarquía (padre, hija y espíritu santo) se ha reído del pueblo, han jugado con la moral y el dinero de nuestros impuestos…

La gente cada vez está más harta de sufrir violaciones a sus derechos, sus libertades… la casta, los descastaos, todos se han reído y se siguen riendo del españolito de a pie. De 1917 hasta hoy ha transcurrido un siglo, pero seguimos, como diría Gabo, con “Cien años de soledad”.

eduardo ternero ok

Síguenos en Facebook  Síguenos en Twitter  Síguenos en Youtube  Síguenos Feed

elfogon

marciense12

pliego perez lateral

superpin5

centro optico marchena 2