Semana Santa 2014

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Durante la Semana Santa hemos tenido oportunidad de conversar con costaleros que llevan prácticamente toda una vida bajo las trabajaderas. En este caso en la hermandad de la Vera Cruz, en ambos pasos. Todos coinciden en el amor a sus imágenes y en el auge de número de marcheneros que son costaleros, así como en una mayor rigurosidad y formalidad en los costaleros a medida que ha avanzado el tiempo. Padres, hermanos e hijos conforman familias enteras que vuelcan su fe al costal.


A las puertas de la casa que tiene la hermandad en la calle La Cilla, un hervidero de sudaderas verdes con distintivos del Señor de la Vera Cruz o la Virgen conforman una marea de costaleros que va llegando desde poco antes de las nueve de la noche al lugar, en el Jueves Santo. Antes, en el mediodía, representantes de ambos cuerpos de costaleros han depositado ofrenda floral a la Virgen de la Esperanza en las casitas de la Avenida, donde tiene su azulejo.

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José Antonio Carmona, José María, Fernando Sánchez y Francisco Rodríguez forman el cuerpo de capataces d de la Virgen, donde Valentín González Martín, a sus 48 años de edad, lleva 30 como costalero incluido el pasado año que a pesar de operarse de la vista, fue fiel a su cita: "Pertenecí a la primera cuadrilla de costaleros de la hermandad", indica, comentando que en los tiempos actuales el mundo del costal "ha evolucionado mucho, los chavales se ven más formales, más motivados por ser costaleros, hay mayor asistencia y puntualidad".

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Alberto López Bellido, que desde muy joven también se mete bajo la Virgen de la Esperanza, comenta que transitar por las calles de San Juan es vivir un "recorrido privilegiado, se nota el silencio y recogimiento de las calles más antiguas del pueblo, es único", que explica que el palio de la Virgen de la Esperanza "es muy alto, de cajón y por eso hacemos movimientos más finos y sencillos", en cuanto a la forma de llevar el paso.

Valentín añade que "son otros tiempos" también en cuanto a capataces, apreciando la labor de continua progresión en esta faceta.

En el Señor de la Vera Cruz, con casi tres décadas de experiencia a sus espaldas, hablamos con Ramiro Moraza, junto al capataz José Antonio Romero y con recuerdo a capataces como "Pepe Carmona o Joaquín León, el capataz del alma, un fenómeno que dejó huella en esta hermandad".

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Asimismo, explica que en sus primeros tiempos el Señor se bajaba con manivela y al perder un costalero por trabajadera "pesaba mucho más", aparte de que se contaban con dos trabajaderas menos, y en definitiva menos número de costaleros: "Ahora hay una segunda cuadrilla, antes recuerdo años que nos hemos metido sólo 27 costaleros, el ímpetu por meterse hoy en día es mucho mayor".

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Ramiro Moraza ha sido el más constante, ya que en su familia "hemos sido hasta seis hermanos juntos metidos en el paso, pero el único que no se ha cortado la coleta todavía soy yo", afirma, comentando tiempos en los que la Vera cruz fue "pionera en sacar el costal" frente a la almohada antigua y ensayos junto a la hermandad de la Vera Cruz de Sevilla.

"He ido vestido de túnica y también de celador, pero lo que se vive como costalero no lo cambio por nada", concluye este veterano del paso de Misterio.

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Mientras tanto, Isaac Jiménez Segovia, de 42 años, e Isaac Jiménez Jiménez, de 21, padre e hijo, se visten para la ocasión destacando que ser costalero de la Vera Cruz "es una experiencia muy buena". También comparten devoción los hermanos Ternero; Manuel Antonio (17 años ya bajo las trabajaderas), Steven, 14, y Alberto, el más joven, con 4. Los tres irán juntos siendo una de las ocasiones del año en la que se encuentran.

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Es el preludio de una nueva estación de penitencia donde se refleja el trabajo colectivo y compañerismo de muchos años.

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