Semana Santa 2013

Aunque en el día del Domingo se celebre la Resurrección del Señor, la Muerte de Jesucristo flota en el aire de Santa María cada Sábado Santo, a eso de las siete de la tarde, cuando la atmósfera se llena de silbidos de viento y nubarrones negros con una puntualidad, cada año, más que misteriosa con el paso del sepulcro del Santo Entierro. El eco ronco de sobrios tambores y cornetas, resuena en el silencio y respeto del ambiente entre el público y acto seguido aparece Nuestra Señora y Madre de la Soledad, seguida entre multitudes por su Arco del Tiro, donde será agasajada de cariño en la madrugada marchenera cuando retorne a su templo.


 El Sábado Santo ha sido tomado con más ganas de las habituales por los marcheneros, ya que si de por sí sumamos los variados y diversos atractivos que presenta la hermandad del Triunfo de la Santa Cruz, el Santo Entierro de Cristo y Nuestra Señora de la Soledad, a la novedad del Pregón del Descendimiento anteriormente referido, o a la ausencia de buena parte de Viernes Santo en Marchena, todo ello ha dado como resultado una Santa María ebulliciente.

Desde poco antes de las 17:00 horas, comenzaban a llegar los nazarenos, unos 430 entre los 140 de Escalerilla y Virgen y 96 del Señor, amén de los celadores y varios más y nutrida representación como es clásico, de los nazarenos con los distintos estandartes de cada una de las hermandades de nuestra localidad.

También han estado presentes representantes del Consejo de Hermandades y Cofradías de nuestra localidad, con su presidente a la cabeza, Juan Manuel Vicente Moreno, mayordomos, subinspector Jefe de la Policía Local y teniente de la Guardia Civil y 13 de los 17 concejales de la corporación municipal del Ayuntamiento de Marchena, a la cabeza de ellos el alcalde Juan Antonio Zambrano, que ha llevado la vara de mando en su mano.

Los niños son el futuro y en la hermandad de la Soledad están asegurados, volviendo a anteceder en esta tarde noche de Sábado Santo al paso del Triunfo de la Santa Cruz con sus crucecitas negras y sus padres y madres volcados con ellos.

La 'Escalerilla', desde que hace ya unos años desfila con el paso nuevo, ha adquirido un plus de solemnidad, aunque hoy, tras el acto del Descendimiento, ha caminado sin el sudario característico por las calles de Marchena, lo cierto es que desconocemos si por la lógica religiosa del acto celebrado, en el que se desprendía de la cruz, o por la fuerza con la que ha soplado el viento.

José Antonio Guerra ha llevado el primero de los tres pasos del Sábdo Santo, al que ha acompañado musicalmente la Banda de Cornetas y Tambores de Nuestra Señora de la Merced del Viso del Alcor.

La particularidad de la tradición hoy rescatada nos ha hecho observar los tres pasos en distintas perspectivas en el exterior, siendo el segundo en partir hacia el Arco del Tiro el Santo Entierro de Cristo.

La marchena milenaria que se refleja en muros y arcos del lugar, desgastada pero viva, es un marco incomparable que atraviesa el Santo Sepulcro, al que con una frecuencia inigualable, cada Sábado Santo visitan nubarrones negras, sonidos del viento surgidos de las entrañas de todos los misterios que ponen el escalofrío ante los ojos y en los cuerpos cuando lo ven pasar, contorsionado, con heridas de muerte de un pragmatismo penetrante y en torno a la esfera del poderoso dorado del paso el año pasado finalizado.

Bajo los sones del Señor de Sevilla por la banda de María Santísima de la Palma y con la dirección del capataz Alberto Rueda, avanzó hacia las calles de Marchena el Santo Entierro de Cristo, con sus Tres Marías, con las señoras de manto y sayo, con la Verónica portando el rostro de Jesús, con las señoras de mantilla y riguroso negro y con la Fe, que en el Sábado Santo es blanca y ciega.

Tras sus pasos, la implacable Virgen de la Soledad vestida de elegancia marchenera en su exótico techo de palio de palmeras de tiempos remotos y de una torre que es poesía, la de la propia Santa María.

El capataz de la Virgen de la Soledad ha sido un año más Juan María Rueda y le ha tocado también nuevamente la banda Castillo de la Mota. Ha sido un auténtico deleite escuchar "Amarguras" en este histórico entorno. Emocionante.

No se entendería el arco del Tiro sin la presencia de la Virgen de la Soledad, sin el colorido del entorno, sin la multitud que le acompaña, sin sus plañideras que le acompañan en el llanto por la muerte del Señor, en definitiva, como decía el pregonero de este año, sin la vida que vemos reflejada en todas estas representaciones de la muerte en una semana que ya se va precisamente llena de vida, como una suerte de suspiro que nos devolvió por estos días a una Marchena que fiel a sus tradiciones, siempre será distinta por su arte y capacidad de transportarnos a esencias eternas, a tiempos remotos.

Síguenos en Facebook  Síguenos en Twitter  Síguenos en Youtube  Síguenos Feed

elfogon

marciense12

pliego perez lateral

superpin5

centro optico marchena 2