Semana Santa 2013

Álvaro Pazos, al frente del Dulce Nombre de Jesús, y Adrián Ponce, al mando de María Santísima de la Piedad, han tomado el relevo de dos capataces señeros como Miguel María Guisado y Antonio Romero Pintado, respectivamente. Este Jueves Santo, hemos querido vivir con ellos las primeras sensaciones en este cargo que asumen con máxima responsabilidad y confianza en sus respectivas cuadrillas.

 


 

Al llegar a la casa Hermandad del Dulce Nombre de Jesús, a poco menos de una hora del comienzo de la procesión, los costaleros ultiman sus preparativos y se conciencian psicológicamente para la dura carga física que durante horas realizarán bajo las trabajaderas de las imágenes de la parroquia de San Sebastián, observándose incluso niños que juegan con la ilusión de ser un lejano día, costalero.

Pero hoy, ha sido un día muy especial para las dos personas que tomarán las riendas, dos personas que han vivido muy de cerca desde sus posiciones de segundos capataces la labor que ahora le toca vivir, desempeñada por Miguel María Guisado y Antonio Romero Pintado respectivamente, cuyas estelas siempre quedarán en el recuerdo.

Han sido segundos durante 4 años, Álvaro, y 3, Adrián.  Álvaro Pazos tiene 33 años y Adrián Ponce, 28, y aunque el ambiente del gusanillo previo no es nuevo para ellos, hoy se les ha visto con ese destello de ilusión propio de que les esperaba un momento de  importancia, como es sacar por primera vez a las calles al Dulce Nombre de Jesús y a María Santísima de la Piedad.

Álvaro Pazos nos manifestaba contar con unos costaleros "que saben muy bien lo que tienen que hacer y que este es el día más grande del año para ellos, yo sé que tienen casta y que no hace falta que les diga nada para llevar a las calles al Divino Niño", añadiendo que también les comentó que "me pidan perdón si me equivocara haciendo los relevos, soy humano, y ellos saben que para mí son los mejores".

El capataz del Dulce Nombre de Jesús destacaba como momento especial dentro del recorrido la vuelta por la calle de Correos y el callejón de las Campanas, ya al final de la estación de penitencia, un momento sin duda "muy íntimo, muy bonito, con las velas ya chorreando en el que se deja notar ese cansancio que lleva el paso".

Adrián Ponce llevará a su Virgen de la Piedad, lo que afronta como "una responsabilidad grande e ilusionante, porque yo quisiera agradecerle la confianza que ha puesto en mí la cuadrilla de la Piedad, con ellos es muy fácil ser capataz, más que una cuadrilla, son una familia que todos a una llevarán la guapa al cielo".

Por otro lado, la banda Villa de Marchena esperaba con ganas este año en el que por primera vez han podido tocar durante la procesión a María Santísima de la Piedad, ya que la pasada Semana Santa se quedaron a las puertas de hacerlo por las lluvias.

Su director, Javier López Padilla, no perdió detalle en ningún momento de las últimas afinaciones antes de comenzar un día grande para ellos por cuanto tocan nada más y nada menos que en Jueves Santo en el propio pueblo.

Más de 30 años llevan detrás de su Dulce Nombre, detrás de su Niño, esos músicos de la Agrupación Musical Dulce Nombre de Jesús, algunos de los cuales daban muestras de cariño al veterano Juan 'Ochavo' antes de la salida, en la tradicional espera en el callejón de las Campanas del venerable Miguel de Mañara.

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