Semana Santa 2012

 

CRÓNICA. El sabor añejo y cargado de historia de la Hermandad del Santo Entierro y la Soledad, y el presente reluciente de nuevos retos y máximo cariño de la gente en las calles a sus sagradas imágenes, confluyeron en Sábado Santo especial, el de la vuelta a casa, que se produjo concurrida y con una puesta en escena espectacular y llena de luz.


La hermandad del Triunfo de la Santa Cruz, el Santo Entierro de Cristo y Nuestra Señora y Madre de la Soledad recorrió las calles de Marchena saliendo desde su templo de Santa María, desde su casa, cuatro años después.  En su lugar autóctono de siempre al que ha regresado entre una multitud de marcheneros y con un reluciente paso del Santo Entierro ya terminado, el Sábado Santo se hizo en Marchena. Desde antes de las seis de la tarde llegaban los nazarenos a las puertas habilitadas del Convento de las Hermanas Clarisas, para salvaguardar del bullicio el templo aún en rehabilitación.

 
El año 2008 acogió en medio de un temporal de viento y frío la última salida de la Hermandad en Santa María, antes de que los desperfectos de las techumbres se hicieran ya peligrosos y tuvieran que realizar estación de penitencia desde Santo Domingo, fruto de lo cual, como hermandad agradecida, invitaba la Soledad al hermano mayor del Cristo San Pedro, Genaro Salvador, vestido con túnica negra de cíngulo rojo de la hermandad cristera.
 
 
Familias enteras de nazarenos e incluso músicos, como vemos en la imagen, acudían ilusionados a la salida en este lugar milenario de Marchena.
 
 
Pocos minutos más tarde, se veía cruz de guía asomar por esa puerta y que parecía exclamar, ¡por fin estamos aquí! El Triunfo de la Santa Cruz, repleto de juventud de capataces y costaleros, era el primer paso que salía por las puertas de la Iglesia de Santa María en un día con un sol esplendoroso con las nubes entre cielo limpio y azul tan propio del lugar.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Y detrás de él, el cortejo con la tan reconfortante imagen de los nazarenos de todas las hermandades representados, completado por las señoras vestidas de mantillas negras en señal de luto por la muerte del Señor.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 Lo que es cierto es que el paso resulta de una espectacularidad colosal, con el Santo Entierro reluciente entre destellos de sol y un brillo de las cartelas ya terminadas tras 16 años de esfuerzo colectivo de los hermanos, que hacen de esta talla algo realmente conmovedor.
 
 
 
 
 
Las cartelas de los respiraderos en madera de ciprés, obra de Miguel Ángel Domínguez Velázquez, de La Algaba, relieves, esculturas y demás elementos alegóricos y simbólicos con un barroquismo cargado de movimiento y vigor y con representación de numerosas escenas religiosas y de la Pasión, de los apóstoles, ángeles y querubines y alegorías trascendentales que le dan una dimensión sobrenatural entre el camino de lo humano y lo divino al paso del Santo Entierro de Cristo y el pelícano sobre su urna de cristal.
 
 
 
 
 
 
Mensaje de elevación sobre la muerte aparente, caminando por la explanda e Iglesia almohade milenaria marchenera, ante una expectación de público desbordante bajando el arco del Tiro y con los maravillosos ecos de trompetas y cornetas y golpes secos de tambor como solo sabe hacer la banda de María Santísima de la Palma.
 
 
 
 
 
 
 
 
Su legión romana y la representación oficial con párroco Juan Ramón Gallardo, presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías, teniente de la Guardia Civil y subinspector Jefe de la Policía Local, mayordomos y 14 de los 17 concejales del Excelentísimo Ayuntamiento de Marchena con el alcalde Juan Antonio Zambrano a la cabeza, cierran la comitiva oficial ante el paso del Cristo muerto.
 
 
 
 
 
 
 
Solemnidad acompañada de toda la diversidad de elementos bíblicos como la Verónica vestida de morado, las tres Marías con sus manos entrelazadas o la representación de la Fé, ciega, vendados los ojos de blanco, en que habrá Domingo y existirá la Vida.
 
 
Tras el paso del Santo Entierro, Nuestra Señora y Madre de la Soledad sale al son de la marcha que lleva su nombre, compuesta e interpretada por la banda Castillo de la Mota, guardando en su denominación el paralelismo con el enclave almohade en el que resuenan sus ecos.
 
 
 
 
 
 
Señora de la Soledad y Madre…ese Madre castizo, torero, distintivo y único que se entona con especial énfasis cuando se trata de la Soledad, cuando se habla de la Soledad.
 
 
 
 
Con el cariño que acostumbra la recibe el pueblo de Marchena y le llega desde la Campiña una luz divina que atraviesa su palio y la guía hacia el Arco con un extraño paisaje de obras que no se resisten a entrar en la historia y que ahí quedan en la retina.
 
 
 
 
 
Señorial es la Soledad cuando baja el arco, cálido y arrollador el gentío que la aclama y la baña en pétalos que asoman entre muros de historia, la expectación enorme y la estrechez máxima separándola milímetros de las paredes.
 
 
 
 
 
 
 
Siglos contemplan la bondad de su mirada de ojos castaños claros, la lágrima salida de su corazón que se refleja en su rostro, y acompañada de plañir de mujeres con vestimentas medievales y el llanto apenado de siempre, la gente la esperó en Marchena a la Soledad en su lugar por antonomasia, cuatro años después….como si fuera ayer, cuando una vez más recorrieron los caminos que van de Santa María, al cielo.

 
 
 
 

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