Feria 2015

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Es tradición de caballistas marcheneros pasear por la Avenida, en homenaje a la vieja Feria que aún queda presente a través del galopar de caballos bien por tránsito hacia el recinto actual, o bien por costumbre establecida de rendir tributo a lugares en la memoria colectiva del marchenero como el Arco de la Rosa, plaza del Pololo o Fuente del Niño. José Lucas Ramos Luna hace de portavoz de una familia volcada con el mundo del caballo y nos explica los pormenores técnicos de la preparación de los animales, jinetes y amazonas. Sacaron diez caballos de raza cruzada, angloárabes y anglohispanoárabes de una enorme belleza.


En la nave familiar, como en toda Marchena, reinaba el calor imperante pasadas las una de la tarde del Viernes de Feria, de manera que ayer los jinetes y amazonas sudaron sus trajes casi desde antes de montarse a lomos del animal más bello que haya dado Andalucía y España, el caballo.

Concretamente, sacaron a pasear diez ejemplares de raza cruzada. Angloárabes y anglohispanoárabes que "son los que suelen buscar todos los buenos aficionados", afirmaba José Lucas Ramos Luna, aún joven de edad y veterano ya en estas lides.

Todos los jinetes y amazonas vistieron traje regional con montura vaquera, que puede ser moteada o lisa, explicaba: "Los hombres pueden ir con zahones o caireles", siendo los pantalones de zahones los propios del traje campero y los de caireles de platafina (mencionados precisamente por la Pregonera de Feria) más de gala". Con estos últimos, salieron vestidos los niños que acompañaban a lomos de estos magníficos caballos la comitiva, mientras que los adultos portaban los referidos zahones con vuelta blanca al fondo: "El traje con zahones es el tradicional de Andalucía de toda la vida", expresaba José Lucas.

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Antes de vestir y montar, el tiempo de preparación del caballo transcurre "durante todo el verano", apostilla José Lucas Ramos Luna, tiempo en el que "estamos montando, los caballos los tenemos moviéndose, aseados todos los días, limpios para que no pierdan su belleza, y correctamente atendido, todo lo cual se nota a la hora de pasear, pues ya los tenemos totalmente acostumbrados".

De hecho, la tranquilidad que transmiten los caballos, la serenidad de estos animales a pesar del trasiego de personas y los incesantes preparativos y su mirada alejada de toda queja por el calor abrasador de la tarde, hablan de la nobleza que trasciende de estos animales indisolubles de la Feria y de nuestra tierra.

Pintados sus cascos con miera o aceite de cade, se ultiman los preparativos a base de duchas y repasos de limpieza para que el animal luzca pulcro en la Feria de Marchena.

Las chaquetilllas para esta época del año son las "guayaberas", que se caracterizan por "no ir forradas para que pase menos calor el jinete".

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Los jinetes portan chaquetillas clásicas: "Para esta época del año deben ser blancas, mil rayas, gris claro o patitas de gallo. Estas últimas deben ser con cuadritos", señala José Lucas, que también explica que en las monturas "se suele llevar una prenda de adorno de color rojo, el marsellés, chaqueta campera más usada en invierno y que puede servir si el acompañante o el propio jinete pasara frío", extremo que quedó descartado por completo en el día de ayer.

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Tan elemental como importante es la defensa que desde la familia Ramos se hace de la tradicional camisa que marca buena parte de la idiosincrasia de la estética del jinete: "Debe ser blanca, sin adornos, de cuello, el jinete debe ir con todos los botones abrochados, y con puños dobles, sencilla y sin adornos".

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En este repaso de arriba a abajo observamos los botos camperos con pantalones de zahones mientras que los jinetes que llevan caireles calzan zapatos y polainas.

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Las polainas, apunta José Lucas, "pueden ir trenzadas bien hasta mitad de pierna o hasta arriba". Además, comenta que "con zahones no se pueden poner caireles", para de esta manera mantener la uniformidad del traje.

Con los botos camperos debe llevarse correílla oscura y con caireles, correílla blanca, mientras que las amazonas tienen posibilidad de elegir. Asimismo, las mujeres "no llevan espuela, pero les está permitido usar una vara de apoyo, que suele ser vareta de olivo o de membrillo".

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Las amazonas deben montar cuando acompañan al jinete 'con falda de lado izquierdo', es decir, con sus piernas hacia el lado izquierdo del caballo, como podemos comprobar con la elegancia que lo hacen tanto Rocío Ramos individualmente antes de la partida, como una joven mujer vestida de flamenca a la grupa del caballo llevado por el jinete.

Detalles que incluyen también el cuidado de la salud del caballo ante esta climatología dura para los animales, y que se aprecia en el cuidado con los cabezales: "Llevamos mosqueros de flecos sin ahogadero, también denominado mosquero campero", como en el día de Viernes, mientras que este Sábado de Feria salían con cabezal con ahogadero, "que luce más y además es más efectivo para ahuyentar las moscas".

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En la continua labor de embellecimiento, respecto al peinado "los caballos pueden salir entresacados, con crines a cuatro dedos, o trenzados, enrollándolas formando castañitas, que se agarran con hilo de cáñamo".

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Por su parte, respecto a los nudos de la cola "cuando no tienen el macho cortado, la cola se recoge en forma de nudo", proceso en el que la maña y la paciencia dan sus resultados: "Cuando se anuda la cola, se sacan tres cabos para que te ayuden a la hora de sostenerla", describe José Lucas. Posteriormente "una vez liada, se le hace una castañita a la que se denomina bellota".

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Con todo preparado, los jinetes y amazona suben a los caballos, apoyándose en estribos pavonados y sin pavonar (tono de color más oscuro o más claro respectivamente) y portan sus sombreros, elemento clave de realce y elegancia.

Más aún si portan el clásico sombrero cordobés, al que debe acompañar una cinta blanca antes de cumplir los 18 años, y negra cuando la vida ha dejado sinsabores como los de perder a un ser querido.

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Rituales del mundo del caballo que es génesis de cultura y arte en nuestra querida Andalucía, mundo al que se le guarda fidelidad y respeto en Marchena y que despierta ilusiones y sueños desde la más tierna edad.

Ahí está, junto al grupo al completo, Javier, de 8 años, el más pequeño, que monta a lomos de un semental, "único caballo entero de pura raza árabe, de capa torda", explica José Lucas Ramos Luna. Al igual que su hermano Ignacio Ramos, que tiene 9 años, comenzaron a montar a caballo en torno a los 2 años de edad.

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Suben la Avenida que fuera escenario de ferias antiguas y la figura del caballo luce esplendorosa al paso por la Fuente del Niño en un oasis de Palmera que tras pasar por la populosa plaza del Pololo, les lleva al Arco de la Rosa, marco incomparable privilegiado testigo de este preludio de Feria.

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