Feria 2010


La final del concurso de Gente del Camino dignificó el baile por sevillanas, con la participación de parejas de diversos puntos de la provincia y de Marchena. Las parejas marcheneras formadas por las salerosas Alba Fernández y Celia Caballero, en alevín, y por José Manuel Rueda y María Ángeles Cadena en infantil, casta pura, lograron sendos primeros premios. Loreto Martínez y Macarena Cocinero, utreranas, desplegaron una gran calidad técnica que les hizo acreedora de la victoria en categoría juvenil, mientras que el título en adultos fue a parar a manos de Dylan Gómez y María García, de Morón de la Frontera.



Con un jurado compuesto por Juan Pérez Zayas, José Luis Santos Núñez y las jóvenes Jennifer Santos Celada y Tamara Trinidad Celada, y con la participación de 16 parejas, se desarrolló en la tarde del domingo durante un par de horas la gran final más actuaciones extra de las que posteriormente hablaremos y que dieron mucho juego como siempre en la caseta Gente de El Camino.


Gracias todo ello a los patrocinadores, entre otros familiares del jurado, Casa Vaquero, ELSE, y Seguros Pliego Pérez, se ha desarrollado este concurso que llegaba a su final con mucho público en la caseta y alrededores para ver la evolución de los jóvenes finalistas.


La categoría alevín, de menores de 10 años concluiría con la victoria de las marcheneras Celia Caballero y Alba Fernández, espléndidas como el día anterior bailando con enorme dinamismo y con mucha gracia.


Demostraron una gran tranquilidad y muy buenas maneras, con la seguridad de llevar mucho más tiempo del que en efecto llevan encima de los escenarios o ante el público, pues sólo cuentan ambas con 9 años.


Derroche de desparpajo, de ligereza, volaron como plumas dibujando formas de cisnes sus manos y sus pequeños cuerpos y conformarse como justas merecedores del primer premio.


Mientras tanto, el resto de los premios también fueron para parejas marcheneras en esta categoría. El segundo premio fue a parar a manos de Paula Jiménez y Carmen Cabello, muy correctas y marcando muy bien los pasos durante su actuación.

Terceros, Francisco Javier Fontanilla y Elena Rueda, de 7 y 5 años respectivamente, los benjamines del concurso.


Hubo que lamentar que Clara García no contara con pareja de baile, ya que su compañera del día anterior faltó y tuvo que bailar con alguien que no entrara a concurso, siendo finalmente su madre quien la acompañara y alguno de los compañeros que participaron en la final consolándola ante la desilusión sufrida por la pequeña.


La categoría infantil ofreció un gran talento de todas las parejas participantes, siendo el nivele muy elevado en los niños de entre 10 y 13 años que se dieron cita en esta final.


Los ganadores fueron los marcheneros María Ángeles Cadena y José Manuel Rueda, dos pura raza del baile que fueron  generosos con el público mostrando una interpretación de las sevillanas con mucha casta, muy “echados par adelante” en el buen sentido de la palabra y con una fuerza arrolladora.


Ambos se compenetran muy bien, pues ya llevan a pesar de sus 10 y 11 años de edad respectivamente, varios bailando juntos y se doblan y desdoblan con una gran agilidad con unos requiebros espectaculares y ofreciendo un baile virtuoso y de repertorio de movimientos increíble y cintura mandando.


Los campeones fueron seguidos en la clasificación por otra pareja racial que bailó bastante bonito. Llegaron de Torreblanca Angel Martín Morante y Esperanza Albariño, de 11 y 12 años respectivamente.


A fuerza de golpetazos y con buenas zancadas en el baile, lo bueno de esta pareja es que dentro de lo positivo alcanzó el escaso margen de mejora que le quedaba del día anterior y elevó el listón de calidad de la final en una mezcla preciosa de elegancia y de poderío que dejó muy contento al público.


Roberto Carlos Roldán, de 13 años y Valeria del Alba, de 11, ambos de Morón de la Frontera, mostraron un día más su baile academicista, de formas tranquilas y con la corrección por delante, sin ningún error que lamentar y técnicamente sobresaliente, aunque muy diferente al tono castizo y racial de las dos parejas anteriores.


Se hicieron con el tercer premio después de tener que desempatar con los marcheneros Isaac Cruz, de 12 años y Ana María Jiménez, de 11, que algo más tranquilos que el día anterior, dieron lo mejor de sí entendiéndose bien y haciendo las cosas menos precipitados que en las semifinales, pero aún así no les pudo valer para el tercer puesto.


Sin premio se quedó un muy trabajado y elegante baile de Andrea Arrás, de 13 años y Alejandra Marina Fontanilla, que dejaron al público una escuela de buenos remates en el baile, baile utilizando frecuentemente los volantes, y seriedad en la presentación y en las formas.


Con un estilo parecido, y empleando sendos mantones en los pases, Teresa Oropesa y Victoria Molina también hubieron de conformarse sin premio en este competido concurso de categoría infantil.


Lástima la escasa presencia de parejas en categoría juvenil después de que en la gran final fallaran dos, pero admirable la calidad de ambas finalistas, quizá por la madurez adquirida con los años y la calidad mostrada, hicieron de esta categoría la mejor del concurso.


Las ganadoras fueron las utreranas Loreto Martínez, 16 años, y Macarena Cocinero, 15, dos bailaoras de altura que lo hicieron todo impecable, mostrando una coordinación y unas tablas superior al resto.


Esplendor, perfección, talento, naturalidad…todo es poco para definir a estas dos bailaoras que elevaron aún más el pabellón de la Utrera flamenca  con una gran seguridad y convicción en el baile por sevilllanas y esas castañuelas al aire con peinetas rojas y traje de tono rosa predominante para rematar la faena.


Igualmente cálido y atractivo había sido el empleo de las castañuelas por parte de las moronenses María Montaño, de 15 años y Noelia Carrera, de 18.


Sobrias con traje negro y pantalón, estuvieron firmes y disciplinadas en su baile por sevillanas en esta Gran Final de Juveniles.


Se echó verdaderamente de menos alguna pareja de baile en adultos respecto al concurso anterior, pero no por ello podemos desmerecer a las cuatro parejas participantes, que con su amor por las sevillanas y su buen hacer participaron en la final.


El baile de los ganadores conjugó dos elementos del flamenco difíciles. Además de los más predominantes, los moronenses Dylan Gómez y María García hicieron uso del manejo del taconeo en seco y de una coordinación en la zancada muy bonita para llevarse el primer premio.


Dylan llevó el peso con esos tradicionales movimientos de brazos muy bien trabajados por el que todos le conocemos y de su mano supo llevar a la correcta María García.


Chari Sobrino y María José Guzmán, también de Morón de la Frontera, fueron segundas clasificadas con su baile tradicional de bellos movimientos de brazos y divirtiéndose y sintiéndose a gusto sobre el escenario.


Compartieron tercer premio la marchenera María José Luna, muy querida por su público y que que había bailado con Ainara Santos, haciendo gala de un esfuerzo sensacional que hizo que las cosas le salieran muy bien, con Willy, que bailó con Patri, siendo censurado por el jurado la ausencia de vestimenta flamenca de esta última participante.


De esta manera se llegaba al final de este concurso por sevillanas que un año más ha sido fuente de arte y granito de arena para que no se pierda el arte de bailar por sevillanas para que la Feria siga siendo Feria.


Pero los finales, son punto y aparte en la caseta de Gente de El Camino, más cuando el profesor de Morón de la Frontera Jesús, más conocido cariñosamente como “El Melenas”, se encuentra presente entre el público.


Lógicamente por aclamación es llamado al escenario, y allí, con energías renovadas un domingo de Feria más, sorprendió al público además de con su técnica depurada y su rapidez y versatilidad en el baile, alternando todo ello con parodias y sentido del humor.


Cogió un roete amarillo cuando menos se lo esperaba a la profesora de Arte y Compás, Carmen María Arrás, con quien compartió un número por sevillanas que acabó por los cerros de Úbeda y las carcajadas de todos con el juego de la silla, se dirigió al público y a la propia Carmen  con sus gestos cómicos, caras imposibles, pero todo ello a la vez que bailaba y cogía objetos de encima de las mesas, se quitaba su tradicional chaqueta, esta vez de color azul y los niños, a los que le provoca una risa interminable, no menos que al público en general, le pedían más y más.


Así bailó con su hija, una promesa del baile flamenco por sus geniales movimientos de cintura y la imagen de presencia y de buen hacer que dio mientras su padre, que la llevó por primera vez a Marchena para bailar, simultáneamente la acompañaba magistralmente a la vez que provocaba las carcajadas del público con algunas de sus caras.


Finalmente se llegó al veredicto del jurado, y a los premios finales, que fueron compartidos por todos con deportividad, en una edición que es pone prácticamente el punto y final a cada Feria de tarde en Marchena, incluido regalo de golosinas y frutos secos a la pequeña de 3 años Coral, que el día antes había obsequiado a todos con un gracejo particularísimo en una coreografía bailada con Mari Ángeles Cadena espontáneamente.


 

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